

El Gobierno iraní advirtió este miércoles que considera más probable una confrontación militar con Estados Unidos que un proceso de negociación, en medio de la creciente tensión provocada por el despliegue militar ordenado por el presidente estadounidense Donald Trump en la región.
«Consideramos más probable la guerra que la negociación. Nos preparamos para el peor escenario. La prioridad es defender el país», afirmó el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Ghariabadi, en una conferencia de prensa con medios internacionales.
El diplomático dejó claro que Teherán está listo para responder ante cualquier agresión: «Estamos preparados para la guerra. En caso de un ataque limitado por parte de Estados Unidos, nuestra respuesta será adecuada», advirtió. Añadió que cualquier base desde donde parta una ofensiva será considerada un objetivo legítimo para Irán.
Canales de diálogo abiertos, pero sin conversaciones activas
Ghariabadi aseguró que, aunque los canales de comunicación con Washington están abiertos, actualmente no hay negociaciones en curso. «Estados Unidos ha planteado la posibilidad de negociar, pero lo importante es el nivel de seriedad que tenga para ello», expresó el viceministro. Agregó que, si se busca una negociación real, sin condiciones impuestas de antemano, “se puede evaluar la opción”.
No obstante, advirtió que si el despliegue militar estadounidense tiene como objetivo presionar a Irán para ceder en posibles conversaciones, esa estrategia no funcionará. «Si entramos a una negociación, será con autoridad y una postura firme», enfatizó.
Escalada militar de Estados Unidos
La tensión se ha disparado tras el anuncio de la Casa Blanca sobre el envío del portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln y su grupo de combate a Oriente Medio, como parte de la llamada “respuesta disuasiva” ante lo que Trump calificó como una “represión inaceptable” de las protestas en Irán a principios de enero.
El Comando Central de EE.UU. (CENTCOM) confirmó el lunes la presencia de la flota en la región, en cumplimiento de la directiva presidencial. Washington ha reiterado que busca evitar una escalada mayor, pero no ha descartado “ninguna opción”.
Irán amenaza con responder regionalmente
Desde Teherán, las autoridades han advertido que cualquier intervención será respondida de forma contundente y que todas las bases estadounidenses en el Medio Oriente podrían convertirse en objetivos militares.
Además, acusan a Estados Unidos e Israel de estar detrás de las protestas registradas en el país los días 8 y 9 de enero, a las que califican de “terroristas”. Según cifras del Gobierno iraní, los disturbios dejaron al menos 3,117 muertos, mientras que organizaciones opositoras como HRANA estiman el número en alrededor de 6,000.
Trump mantiene presión tras protestas
Aunque las protestas han sido contenidas y no hay movilizaciones relevantes actualmente en las calles iraníes, el presidente Trump continúa apostando por una línea dura frente a Teherán. La postura estadounidense se sostiene en el argumento de que la República Islámica representa una amenaza regional y que sus acciones deben tener consecuencias.
La situación continúa siendo volátil, y mientras Teherán asegura estar dispuesto a negociar bajo ciertas condiciones, también intensifica su retórica defensiva, aumentando el riesgo de una posible confrontación militar directa entre ambas naciones.











