

El proyecto ferroviario Querétaro–Irapuato registra avances sustantivos tanto en la adquisición de material rodante como en la ejecución de obra civil. Andrés Lajous, director general de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado, informó que se adquirieron 47 trenes de pasajeros para atender una demanda estimada de 70 mil usuarios diarios en los corredores Ciudad de México–Querétaro–Irapuato y Saltillo–Nuevo Laredo, consolidando así una apuesta estratégica por la movilidad interregional.
Las unidades, con una longitud de 100 metros, velocidad máxima de 165 kilómetros por hora y sistema de tracción diésel-eléctrica, estarán configuradas en dos modalidades: una de corto itinerario con capacidad para 632 pasajeros y otra de largo itinerario para 271 usuarios. El fallo de licitación favoreció a Alstom México, empresa que suministrará los trenes, marcando un paso relevante en la renovación del transporte ferroviario nacional.
En paralelo, el tramo Querétaro–Irapuato, de 108.2 kilómetros, avanza en su fase constructiva. Lajous detalló que ya se emitió el fallo para la construcción de vía, estaciones, paraderos y base de mantenimiento, mientras que en los próximos días se definirán los contratos para edificios auxiliares y para los sistemas de señalización, control y telecomunicaciones.
El desarrollo del proyecto ejecutivo incluye el desmantelamiento de una vía de carga en desuso, trabajos de despalme en más de 10 kilómetros y terracerías en 5.2 kilómetros para la nueva plataforma ferroviaria. Además, se fabrican 192 trabes de 30 metros para viaductos y se emplean 81 mil toneladas de varilla de refuerzo. Las labores involucran un amplio despliegue técnico y humano, con 560 trabajadores y maquinaria especializada en campo.
El avance del Tren Querétaro–Irapuato no solo apunta a mejorar la conectividad entre ambas ciudades, sino a fortalecer una red ferroviaria que busca recuperar protagonismo en la movilidad nacional. Con infraestructura en marcha y flota asegurada, el proyecto se perfila como una pieza clave en la estrategia de modernización del transporte público y en el impulso al desarrollo económico regional.












