Inteligencia militar ubicó a “El Mencho” tras reunión con pareja sentimental en Tapalpa

Nacional23/02/2026BP StaffBP Staff

La localización de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, fue posible gracias a labores de inteligencia que detectaron una reunión con una de sus parejas sentimentales en el poblado de Tapalpa, Jalisco. Así lo reveló el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo, al detallar los antecedentes y el operativo que culminó con la muerte del capo.

El titular de la Defensa explicó que el 20 de febrero, durante trabajos de seguimiento, se identificó a un hombre de confianza vinculado con la pareja del líder criminal, quien la trasladó a una instalación en Tapalpa. En ese sitio se concretó el encuentro con Oseguera Cervantes. Posteriormente, la información fue corroborada y se confirmó que permanecía en el lugar acompañado de un círculo de seguridad, lo que permitió planear la intervención militar.

Trevilla recordó que Oseguera inició su trayectoria delictiva en la década de los noventa como integrante del Cártel del Milenio y que desde entonces fue considerado un objetivo prioritario para las autoridades mexicanas y estadounidenses. En 2016 fue incluido en la lista de fugitivos más buscados por Estados Unidos; en 2018 la Fiscalía General de la República ofreció una recompensa de 30 millones de pesos por su captura; y en 2024 el gobierno estadounidense elevó la recompensa a 15 millones de dólares.

El operativo en Tapalpa se diseñó con base en información precisa y bajo un esquema de coordinación interinstitucional, según explicó el mando militar. La operación no solo representó la neutralización de uno de los líderes criminales más buscados, sino también el resultado de un trabajo sostenido de inteligencia estratégica.

La revelación sobre el mecanismo que permitió ubicarlo confirma que las redes personales y los vínculos de confianza continúan siendo uno de los eslabones más vulnerables en estructuras criminales altamente protegidas. Más allá del impacto inmediato, el desafío ahora radica en contener posibles reacomodos internos y evitar que la fragmentación derive en nuevos episodios de violencia.

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