
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles el relevo en la dirigencia de Morena: Luisa María Alcalde dejará el cargo para asumir la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal —vacante tras la salida de Esthela Damián, quien buscará la gubernatura de Guerrero— y será reemplazada por Ariadna Montiel, actual secretaria de Bienestar. El movimiento se adelantó por la acumulación de factores: números electorales adversos de cara a 2027, tensión con los aliados del Partido Verde y el PT, tropiezos en Veracruz y Durango, y el desgaste colateral por las omisiones de la Fiscalía de la CDMX —a cargo de Bertha Alcalde, hermana de Luisa María— en el feminicidio de Edith Guadalupe.
Sheinbaum describió a Alcalde como "excelente abogada" y dijo que le haría saber su respuesta en los próximos días, aunque fuentes al interior del partido dan por hecho la aceptación. "A la presidenta no se le dice que no", repiten en la sede del partido, donde la dirigente ya habría despedido a su equipo. La mandataria federal aclaró que el proceso de sustitución corresponde a Morena y que ella no intervendrá, aunque la llegada de Citlalli Hernández a la Comisión de Elecciones ya apunta al perfil del nuevo ciclo partidario.
El movimiento tiene lectura directa en Chihuahua. Montiel ha tenido vínculos estrechos con Ciudad Juárez: llegó a medirse en encuestas para la gubernatura estatal y, al declinar, volcó su estructura hacia el alcalde Cruz Pérez Cuéllar, consolidando una base de operación en la frontera. Su llegada a la presidencia del partido la coloca en un rol determinante para definir las candidaturas de 2027 en el estado y el país.
En paralelo, el equipo del Bienestar en Chihuahua, encabezado por Mayra Chávez, ya aparece en conversaciones con fuerza para lograr su aspiración a la alcaldía de Ciudad Juárez. En la capital, la diputada Brenda Ríos habría alertado a sus cercanos que se preparen para una campaña por el municipio de Chihuahua.
Brújula Política: Ariadna Montiel no llega a la presidencia de Morena como figura neutral. Llega con agenda propia en Chihuahua y con una relación construida con Pérez Cuéllar que no es menor. Para Andrea Chávez, el mensaje desde el búnker es de calma —la presidencia del partido no define la candidatura—, pero la historia de Morena sugiere lo contrario: quien controla el aparato, pesa en la definición. El tablero de 2027 en Chihuahua acaba de moverse.












