

Rubén Rocha Moya retomó funciones este viernes presidiendo la Mesa de Construcción de Paz y reuniéndose con su gabinete en Palacio de Gobierno de Sinaloa, 112 días después de haber solicitado licencia para ser investigado por señalamientos de un juez federal de Nueva York sobre presuntos vínculos con el crimen organizado.
A su llegada, madres buscadoras de Navolato lo interceptaron con una protesta. Una de ellas le entregó expedientes y le reclamó la inacción de la Comisión Estatal de Búsqueda: "Hay siete fosas por abrir, es una vergüenza lo que está pasando con esta comisión". Rocha entregó los documentos a un acompañante y al ser abordado por reporteros respondió escuetamente: "Vengo a tomar posesión de nuevo". Posteriormente, tomó protesta a Yeraldine Bonilla —quien fungió como gobernadora interina— para reincorporarla a la Secretaría General de Gobierno.
El Congreso local fue notificado a las 7:50 de la mañana. El morenista Eligio López Portillo, presidente de la Jucopo, informó que no será necesaria una sesión extraordinaria y que el documento se leerá en la Diputación Permanente.
Las reacciones dividieron al espectro político sinaloense. La oposición rechazó el regreso: Movimiento Ciudadano lo calificó de "indignante" y una falta de respeto a las víctimas de la violencia; el PRI Sinaloa advirtió que "la investigación de la FGR continúa, no hay absolución ni punto final" y exigió saber qué se investigó y qué falta por esclarecer; el PAN Mazatlán lo consideró "vergonzoso" ante una sociedad que ha sufrido dos años de crisis de seguridad. Desde Morena, la alcaldesa con licencia de Mazatlán, Estrella Palacios, reconoció la "congruencia y dignidad" de Rocha, mientras otros ediles morenistas respaldaron su derecho constitucional a retomar el cargo.












