Las lecturas que deja la designación de Cruz Pérez Cuéllar: acomodo nacional, reto de unidad y el futuro de Andrea Chávez

Local29/09/2026BP StaffBP Staff

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La designación de Cruz Pérez Cuéllar como coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación en Chihuahua deja varias lecturas en el ambiente político local que van más allá del nombre en la boleta.

Morena coloca a su perfil con mayor trayectoria política en el estado. Pérez Cuéllar llega con experiencia legislativa en ambas cámaras, gestión municipal en la ciudad más grande de la entidad y un posicionamiento construido durante meses con recorridos territoriales y diálogo con sectores productivos. Frente a él, Andrea Chávez cargaba con un equipo que poco abonó a la causa: Juan Carlos Loera, actual senador que ha perdido estrepitosamente la gubernatura en dos ocasiones, y Javier Corral, exgobernador panista reconvertido cuya presencia generaba más ruido que votos dentro de Morena.

El problema de fondo fue cupular. Grupos de facto dentro del partido veían la elección chihuahuense como escaparate político para la marca Morena, y desde la dirigencia nacional se observó la designación con especial atención. Al final, el acomodo de Pérez Cuéllar en el entorno de Claudia Sheinbaum y Ariadna Montiel fue lo que inclinó la balanza: su posición en el tablero nacional hizo que, aunque la designación fuera difícil y tardara seis horas, fuera tomada en cuenta.

La madurez política de Pérez Cuéllar se medirá en dos frentes. El primero es la unidad: sumar voluntades heridas no solo para la gubernatura sino en el acomodo de alcaldías, diputaciones locales y federales y regidurías, donde los perdedores de la interna esperan compensación. El segundo —y más decisivo— es abrir el abanico de candidaturas para elevar la votación en municipios donde las elecciones son cerradas y la concentración de votos será fundamental para ganar la gubernatura.

Para Andrea Chávez, la alcaldía de Ciudad Juárez es el escaparate natural para sumar la experiencia administrativa que le falta. Su mayor ventaja es su edad y un capital político propio que le permite construir un perfil sólido a largo plazo. Si acepta ese espacio y lo ejecuta bien, su momento llegará con una base mucho más sólida que la de hoy.

En cuanto a la dirigencia estatal, ha quedado claro que Brighite Granados está en el cargo de adorno. No ha operado para el partido sino para aspirantes específicos, organizacionalmente ha generado un caos y difícilmente podrá mantener un liderazgo que nunca fortaleció. Su irrelevancia en el proceso de designación fue evidente: no fue tomada en cuenta en ningún momento significativo.

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