

La mayoría de Morena y sus aliados aprobaron en el Senado la reforma constitucional que establece que los aspirantes a la presidencia de la República, gubernaturas y jefatura de gobierno de la Ciudad de México deberán ser ciudadanos mexicanos de nacimiento sin otra nacionalidad. Quienes la tengan deberán renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos, y tendrán prohibido adquirir otra nacionalidad o usar pasaporte extranjero. La votación fue de 86 a favor y 42 en contra, alcanzando la mayoría calificada requerida.
La oposición rechazó la reforma en bloque. Alejandro Moreno, del PRI, acusó que el gobierno divide a los mexicanos en categorías y que busca "inventar enemigos donde no los hay". Luis Donaldo Colosio, de Movimiento Ciudadano —a quien la reforma apunta directamente por su doble nacionalidad argentina—, respondió que "la lealtad se prueba con hechos, un solo pasaporte no garantiza nada", y señaló que mientras se cuestiona a ciudadanos con doble nacionalidad, hay gobernadores investigados por nexos con el crimen. La senadora Carolina Viggiano, del PRI, calificó la medida de contradictoria: "Este gobierno recibe las remesas de nuestros migrantes como tabla de salvación pero ahora parece decirles: bienvenido tu dinero, pero tus derechos no tanto".
Morena defendió que la reforma no coarta derechos generales sino que aplica un requisito específico a tres cargos para garantizar la soberanía nacional. El dictamen fue enviado a los congresos estatales, donde necesita la aprobación de al menos 17 para entrar en vigor.












