

La dirigencia estatal del Partido del Trabajo en Chihuahua desestimó el nombramiento de Cruz Pérez Cuéllar como coordinador de la Defensa de la Transformación, al señalar que se trata de una decisión exclusiva de Morena que no es definitiva para la coalición. En un comunicado difundido la noche del martes, el PT se desmarcó formalmente del proceso.
"Morena, con sus propias encuestas y su propia metodología, está eligiendo a los coordinadores de su partido, no aún de la coalición. El Partido del Trabajo no participó en esta medición y por esa razón no acompaña los anuncios del día de ayer", señaló el partido, que exigió una mesa técnica de encuestas de la coalición donde se mida con encuestas espejo y metodología científica al coordinador de Morena contra un perfil designado por el PT.
El comunicado cierra con un llamado a la "unidad" y a esperar "con serenidad" la definición de la mesa técnica, pero deja abierta la puerta para que Andrea Chávez sea postulada como la carta petista en esa eventual medición.
El PT de Chihuahua dinamitó en un comunicado nocturno lo que Morena tardó seis horas en construir el día anterior. El movimiento está liderado por Lilia Aguilar y Tania Aguilar, y su cálculo es transparente: si no consiguen que Andrea Chávez sea la candidata de la coalición mediante la encuesta espejo que exigen, la amenaza implícita es postularla por las siglas del PT, dividiendo el voto de la 4T y entregándole la gubernatura a Bonilla.
El conflicto tiene tres niveles. En la Ciudad de México, Alberto Anaya dijo el domingo que "claro que no" habrá ruptura y que siempre irán con Sheinbaum. En Chihuahua, la dirigencia estatal del PT dice lo contrario con un comunicado que desconoce al candidato de Morena. Y en el medio, Lilia Aguilar —diputada federal que buscaría reelección en coalición— necesita que la alianza funcione para sus propios intereses, pero apostó por Chávez y ahora usa la presión como moneda de cambio para obtener más posiciones en la boleta.
La ruta que Morena nacional tiene diseñada para Chihuahua es clara: Pérez Cuéllar a la gubernatura y Andrea Chávez a la alcaldía de Ciudad Juárez, en coalición con PT y Verde. Esa fórmula garantizaría una ola de votos en la frontera que podría ser suficiente para conquistar el estado. Pero el comunicado del PT pone una bomba en medio de esa ruta: si la encuesta espejo se realiza y Chávez gana, Morena pierde el control de su propia candidatura; si no se realiza, el PT tiene el pretexto documentado para ir solo.
El problema de fondo del PT chihuahuense va más allá de esta elección: el partido ha perdido identidad y votantes, se ha convertido en un asunto familiar donde solo el núcleo Aguilar ha consolidado cargos públicos, en el Congreso local algunos de sus legisladores juegan con la 4T y otros con Maru Campos, y no existen perfiles sólidos fuera del círculo cercano. La apuesta por Chávez era su única carta de relevancia, y perderla los deja sin razón de existir en el mapa político de Chihuahua más allá de su capacidad de sabotaje.
Para Pérez Cuéllar, el comunicado del PT confirma que la batalla más difícil no es contra Bonilla sino dentro de su propia coalición. Y con Corral atacando desde el Senado y el PT desconociendo su designación desde Chihuahua, la unidad que Morena necesita para ganar el estado grande no existe en este momento: es una aspiración que está siendo torpedeada desde al menos tres frentes simultáneos.











