Periodista de The Atlantic revela filtración accidental de planes bélicos de la Administración Trump sobre Yemen

Un error en la gestión de un grupo de mensajería privada expuso, de forma insólita, planes confidenciales de la Administración de Donald Trump sobre operaciones militares en Yemen. El editor en jefe de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, publicó este lunes un artículo titulado “La Administración de Trump accidentalmente me mensajeó sus planes de guerra”, donde relató cómo fue incluido por equivocación en un grupo de Signal donde altos funcionarios estadounidenses discutían detalles sensibles sobre un ataque contra los hutíes.
El grupo, supuestamente administrado por el asesor de seguridad nacional Mike Waltz, incluía cuentas asociadas a figuras clave como el vicepresidente JD Vance, el secretario de Defensa Pete Hegseth, el secretario de Estado Marco Rubio y la directora Nacional de Inteligencia, Tulsi Gabbard. Según Goldberg, los mensajes intercambiados no solo contenían información logística, sino también deliberaciones estratégicas y dudas internas sobre el impacto geopolítico de la operación.
En uno de los mensajes atribuidos al secretario Hegseth, se describía el tipo de armamento a utilizar, el momento exacto del ataque y la línea narrativa que se proponía sostener públicamente: culpar al expresidente Joe Biden y vincular la ofensiva a una supuesta financiación iraní. Por su parte, el vicepresidente Vance expresó escepticismo sobre la pertinencia del ataque, advirtiendo que podría encarecer el petróleo y generar incomprensión pública.
El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Brian Hughes, reconoció que los mensajes “parecen auténticos” y confirmó que la Casa Blanca está investigando cómo fue agregado un “número inesperado” al grupo de mensajería. La revelación ha desencadenado una tormenta política y de seguridad, ya que pone en entredicho los protocolos internos de comunicación del gabinete de seguridad nacional.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, negó que se hayan compartido planes de guerra en ese chat. “Nadie estaba enviando mensajes sobre planes de guerra, y eso es todo lo que tengo que decir”, declaró al ser abordado por la prensa durante un viaje a Hawái. El expresidente Trump, por su parte, desestimó el incidente asegurando que desconocía la publicación y calificando a The Atlantic como una “revista que va a desaparecer”.
No obstante, Goldberg afirmó que sus dudas sobre la veracidad del grupo se disiparon cuando el 15 de marzo comenzaron a circular en redes sociales reportes de explosiones en Saná, la capital yemení, justo a la hora mencionada en el chat por uno de los participantes.
El episodio ha reavivado las preocupaciones sobre el manejo informal e inseguro de información sensible por parte de altos funcionarios estadounidenses, un tema ya polémico en administraciones anteriores. El hecho de que se utilicen plataformas como Signal para coordinar acciones militares sugiere una descentralización riesgosa en el proceso de toma de decisiones.
Más allá de la filtración accidental, el incidente evidencia tensiones internas en la administración Trump en torno a su política exterior, así como un posible déficit de control institucional en materia de seguridad nacional. Por el momento, el gobierno estadounidense ha iniciado una investigación interna, pero aún no hay claridad sobre las implicaciones jurídicas y diplomáticas de este error, ni sobre la veracidad final de todos los participantes del grupo.
La revelación, publicada por uno de los medios más influyentes del ámbito político estadounidense, coloca a la Casa Blanca en el centro de una controversia que no solo involucra la transparencia en la toma de decisiones, sino también la vulnerabilidad de sus propios canales de comunicación.