

En medio de una creciente escalada de tensiones entre Caracas y Washington, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, confirmó este jueves que ha sostenido solo una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, desmintiendo así las recientes declaraciones del mandatario republicano sobre un contacto “muy reciente”. Maduro señaló que la única llamada tuvo lugar el pasado 21 de noviembre y fue “respetuosa”, aunque no logró revertir el deterioro de las relaciones bilaterales.
“Ahí estuve viendo especulaciones sobre una segunda conversación. Nosotros hemos tenido (…) una sola conversación. Él me llamó el viernes 21 de noviembre desde la Casa Blanca. Yo estaba en el Palacio Miraflores”, dijo Maduro en una entrevista concedida al intelectual franco-español Ignacio Ramonet, transmitida por la televisión estatal venezolana VTV. Según su relato, la llamada duró aproximadamente diez minutos y estuvo marcada por un tono diplomático. “Lo primero que me dijo fue: ‘Mr. President Maduro’. Y yo le respondí: ‘Mr. President, Donald Trump’”.
Maduro calificó el intercambio como “agradable”, aunque reconoció que las “evoluciones posteriores no han sido agradables”, en referencia al endurecimiento de las acciones militares y económicas por parte de Estados Unidos. Desde agosto de 2025, Washington mantiene un amplio despliegue aeronaval en el mar Caribe, cerca de aguas venezolanas, como parte de una supuesta ofensiva antidrogas contra lo que denomina el “Cartel de los Soles”, estructura criminal que según EE.UU. estaría dirigida desde la cúpula del gobierno venezolano.
Las tensiones se han intensificado tras el anuncio de Trump sobre un ataque contra una “gran instalación” portuaria utilizada, según dijo, para operaciones del narcotráfico. Aunque el presidente estadounidense no especificó si el ataque se produjo dentro del territorio venezolano, medios como The New York Times reportaron que se trató de una operación con drones realizada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) contra una instalación portuaria. El gobierno venezolano no ha emitido aún un pronunciamiento oficial sobre esta supuesta incursión.
Además del componente militar, las acciones de Washington han incluido la confiscación de buques petroleros y nuevas medidas para bloquear el comercio de crudo venezolano, profundizando el cerco económico sobre el país sudamericano.
La afirmación de Maduro de que ha habido solo una conversación con Trump contrasta con el intento del presidente estadounidense por proyectar una narrativa de negociación fallida. "Hablé con él. Muy recientemente. Pero no salió mucho de eso", declaró Trump el lunes, en un aparente intento de justificar la continuidad de su campaña de presión.
El silencio del gobierno venezolano sobre el presunto ataque con drones, en combinación con el tono moderado de Maduro al hablar de su interlocución con Trump, podría indicar una estrategia de contención mientras se evalúan las posibles implicaciones diplomáticas y militares de los últimos acontecimientos.
La situación actual revela una peligrosa combinación de presión externa, operaciones encubiertas y señales contradictorias desde ambos gobiernos. Con el Caribe como escenario estratégico y la región en alerta, las próximas semanas serán clave para determinar si se mantiene el pulso contenido entre Caracas y Washington o si se abre un nuevo capítulo de confrontación directa.












