

El Comando Sur de Estados Unidos confirmó este miércoles que la Guardia Costera interceptó un buque petrolero sancionado en el Caribe, identificado como M/T Sophia, el cual operaba presuntamente bajo bandera falsa de Camerún y habría atracado por última vez en Venezuela o se dirigía hacia ese país. La operación, realizada en aguas internacionales, se enmarca dentro de una estrategia ampliada de Washington para combatir el contrabando de crudo proveniente de países sancionados como Venezuela e Irán.
La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, indicó que el buque formaba parte de la llamada "flota oscura", una red de embarcaciones que evade las sanciones internacionales mediante cambios de bandera y registros opacos. El M/T Sophia fue escoltado por la Guardia Costera hasta territorio estadounidense para su “disposición final”, sin que se reportaran incidentes durante la maniobra.
Este nuevo golpe al comercio marítimo de crudo se produce en paralelo a la confirmación, también este miércoles, de la captura del petrolero 'Marinera' —anteriormente conocido como 'Bella 1'— en el Atlántico Norte. La operación fue liderada por los departamentos de Justicia y Seguridad Nacional de EE.UU., con apoyo del Pentágono y del buque guardacostas USCGC Munro, luego de semanas de seguimiento a la nave que intentó evadir a las autoridades pintando un nuevo nombre en su casco y cambiando su bandera.
Las autoridades estadounidenses acusaron al 'Marinera' de violar sanciones y de estar vinculado a redes de financiamiento del narcoterrorismo. El buque, que había iniciado su travesía en Irán con bandera de Guyana, se colocó bajo bandera rusa durante su persecución, lo que ha generado un nuevo episodio de fricción diplomática entre Moscú y Washington.
El Ministerio de Transportes de Rusia denunció la intercepción como un acto “ilegal”, citando la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Aseguró que el petrolero tenía permiso temporal para navegar bajo bandera rusa desde el 24 de diciembre de 2025, y argumentó que en aguas internacionales ningún Estado puede usar la fuerza contra naves debidamente registradas bajo otra jurisdicción.
En respaldo a la acción estadounidense, Reino Unido confirmó que facilitó la operación mediante la movilización del petrolero de reabastecimiento RFA Tideforce y vigilancia aérea de la Real Fuerza Aérea (RAF). El Ministerio de Defensa británico detalló que la asistencia fue solicitada por EE.UU. y se desplegó en la frontera marítima entre Reino Unido, Islandia y Groenlandia.
El ministro británico de Defensa, John Healey, elogió el papel de sus tropas por su “profesionalismo” en lo que calificó como una “intercepción exitosa” del buque que tenía como destino final Rusia.
Las interceptaciones coinciden con un momento de alta tensión geopolítica tras la reciente captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de fuerzas especiales estadounidenses en Caracas. Washington ha endurecido su ofensiva contra el narcotráfico y la evasión de sanciones internacionales, especialmente sobre el crudo venezolano, mientras consolida su influencia en la región y redefine su estrategia energética y de seguridad hemisférica.












