

El expresidente de Estados Unidos, Bill Clinton, y la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, acordaron comparecer ante la Cámara de Representantes como parte de la investigación en curso sobre la red de tráfico sexual encabezada por el pedófilo Jeffrey Epstein.
La noticia fue confirmada por Ángel Ureña, vocero del expresidente, a través de una publicación en la red social X, en respuesta a una carta del Comité de Supervisión de la Cámara Baja. En ella, Ureña afirmó que los Clinton “han actuado de buena fe” en todo momento, al tiempo que criticó la conducta de algunos senadores involucrados en el proceso legislativo.
“El presidente Clinton estará ahí”, declaró Ureña, indicando que esta comparecencia podría sentar un precedente importante en el tratamiento de casos similares, dada la alta exposición mediática y la relevancia política de las figuras involucradas.
Aunque ni Bill ni Hillary Clinton han sido acusados formalmente de ninguna conducta delictiva relacionada con Epstein, los legisladores buscan esclarecer posibles vínculos, encuentros o comunicaciones sostenidas con el empresario durante los años en que operaba su red, especialmente en entornos políticos y financieros de alto nivel.
El llamado a declarar ocurre en medio de una controversia más amplia por la reciente publicación masiva de documentos del caso Epstein. El Departamento de Justicia difundió más de tres millones de páginas, dos mil videos y 180 mil imágenes relacionadas con la investigación, lo que ha generado duras críticas por parte de víctimas y legisladores. Denuncian demoras en la publicación, fallos en la censura de información sensible y la exposición involuntaria de identidades de sobrevivientes, muchas de ellas menores de edad.
La presión pública ha obligado a la revisión de miles de archivos que fueron retirados temporalmente para corregir los procedimientos de protección de datos sensibles.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abordó el tema desde la Casa Blanca, señalando que el Departamento de Justicia debería “dar vuelta a la página” y cerrar el caso Epstein. Asimismo, volvió a rechazar cualquier implicación personal con el fallecido magnate.












