

La presidenta Claudia Sheinbaum expresó cautela ante la posibilidad de que Estados Unidos reduzca los aranceles aplicados al acero y al aluminio, medida que actualmente impacta no solo a los metales en su forma primaria, sino también a una amplia gama de productos derivados que forman parte de cadenas industriales estratégicas.
La mandataria señaló que, aunque se han conocido versiones preliminares y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, habría recibido comentarios al respecto, aún no existe una confirmación concreta. “Hemos estado leyendo y algo le mencionaron al secretario Ebrard, aún no tenemos algo muy concreto y esperamos que realmente ocurra”, afirmó, dejando claro que el Gobierno mexicano mantiene expectativa, pero sin adelantar escenarios.
Sheinbaum subrayó que los aranceles no se limitan al acero o aluminio en placas o formas básicas, sino que alcanzan manufacturas y componentes que dependen de estos insumos, lo que genera distorsiones en costos, competitividad y cadenas de suministro. En su evaluación, una eventual reducción sería positiva para múltiples sectores productivos que han resentido los efectos de la medida.
El tema adquiere relevancia en el contexto de tensiones comerciales recientes y ante la revisión próxima del tratado comercial regional. La postura del Ejecutivo refleja una estrategia de prudencia diplomática, a la espera de definiciones formales por parte de Washington. De concretarse el ajuste arancelario, podría aliviar presiones en la industria nacional y fortalecer la integración manufacturera en América del Norte, aunque el desenlace dependerá de decisiones políticas que trascienden el ámbito estrictamente económico.











