El operativo militar que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, fue el resultado de un proceso de inteligencia “muy complicado” que incluyó intercambio de información con Estados Unidos, según detalló el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla Trejo.
Durante la conferencia presidencial, el mando castrense explicó que la localización del capo —por quien el gobierno estadounidense ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares— fue posible tras meses de seguimiento a su red de contactos. La vigilancia permitió ubicarlo el pasado viernes en una propiedad del poblado de Tapalpa, Jalisco, considerado bastión histórico del CJNG.
Uno de los elementos clave fue la identificación de una de sus parejas sentimentales en el inmueble. De acuerdo con el reporte oficial, ella abandonó el complejo un día antes del operativo, mientras el líder criminal permaneció resguardado con su círculo de seguridad. Esa confirmación detonó la decisión de ejecutar la intervención.
El despliegue fue encabezado por el Ejército mexicano, con apoyo de la Guardia Nacional y fuerzas especiales. Participaron seis helicópteros y varias aeronaves de la Fuerza Aérea, con el objetivo de garantizar sorpresa táctica y control del perímetro. Sobre Oseguera pesaban dos órdenes de aprehensión por delincuencia organizada.
Al advertir la presencia militar, el grupo armado abrió fuego en un enfrentamiento calificado como “muy violento”. Ocho presuntos integrantes del CJNG murieron y tres militares resultaron heridos en el primer intercambio. Tras ese choque inicial, “El Mencho” y sus escoltas huyeron hacia una zona boscosa, donde intentaron ocultarse entre la maleza.
Las fuerzas federales establecieron un cerco para impedir su escape. Durante el segundo enfrentamiento, uno de los helicópteros del Ejército fue impactado por un disparo, lo que obligó a un aterrizaje de emergencia en una instalación castrense cercana. Finalmente, tras un intenso cruce de disparos, el líder criminal y dos de sus hombres fueron heridos.
Las autoridades informaron que fue detenido con vida y trasladado en una aeronave militar hacia un hospital en Morelia, Michoacán, pero falleció antes de llegar debido a la gravedad de las lesiones. En el lugar se aseguraron diversas armas de alto poder, entre ellas lanzacohetes RPG de diseño ruso, similares a los utilizados en 2015 en el derribo de un helicóptero militar que dejó siete soldados muertos.
La Fiscalía General de la República confirmó posteriormente la identidad del capo mediante análisis forense y pruebas genéticas. Con ello se cierra uno de los capítulos más prolongados en la persecución de líderes del narcotráfico en México, aunque el desafío institucional ahora se centra en contener posibles reacomodos dentro de la organización criminal y evitar una nueva espiral de violencia.










