

El presidente Donald Trump recibió este martes al rey Carlos III y a la reina Camila en una ceremonia de honor en los jardines de la Casa Blanca, en una visita de Estado que ambos gobiernos aprovechan para rebajar tensiones en un momento delicado de la relación bilateral. Trump calificó a los británicos como los "amigos más cercanos" de Estados Unidos y destacó sus propias raíces escocesas por parte de su madre, Mary Anne MacLeod, nacida en la isla de Lewis como súbdita británica.
El tono conciliador de Trump contrasta con las críticas que ha dirigido recientemente al primer ministro laborista Keir Starmer por su postura ante el conflicto en Irán. La visita se considera una de las más complejas del reinado de Carlos III, precisamente por ese clima de tensión, al que se suma la incertidumbre generada por el intento de atentado contra Trump el sábado pasado durante la cena de corresponsales, que ha obligado a reforzar los protocolos de seguridad en todos los eventos presidenciales.
En su discurso, Trump jugó con la ironía histórica de recibir a un rey británico en el año en que Estados Unidos celebra 250 años de independencia. "Ningún tributo podría ser más apropiado", afirmó, señalando un árbol plantado en la Casa Blanca durante una visita anterior de la reina Isabel II como símbolo del vínculo entre ambas naciones. Más tarde, Carlos III pronunciará ante el Congreso el primer discurso de un monarca británico desde el que ofreció Isabel II en 1991.











