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COLUMNA 5 NOVIEMBRE 2026

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Komaba se va y el PAN capitalino cruje

La primera grieta visible del panismo capitalino apareció este miércoles con nombre y apellido. César Komaba Quezada presentó su renuncia a la presidencia del Comité Directivo Municipal del PAN en Chihuahua capital, y la dirigencia convocó de manera urgente a una sesión extraordinaria para este jueves. Cuando un partido convoca de urgencia para cubrir una silla, es porque la silla quema.

Hay que recordar cómo llegó Komaba. Hace poco más de un año, tras diversos análisis y para no caer en alguna división que pudiera terminar en fractura política, el PAN decidió que el entonces subsecretario de Movilidad fuera candidato único a la dirigencia municipal. Fue un manotazo para evitar pleito, con el reconocimiento de la gobernadora Maru Campos. Hoy, el hombre que llegó para garantizar la unidad se va justo cuando la pelea por la candidatura a la alcaldía está más caliente que nunca.

Su relevo dice el resto. El que suena para tomar la dirigencia es Mario Eduardo García Jiménez, actual director de Desarrollo Humano y Educación del Municipio de Chihuahua. Es decir, un funcionario de la administración municipal que heredó Bonilla, y que ya había aparecido en la reunión donde integrantes del gabinete de Bonilla y panistas le manifestaron su respaldo a Santiago de la Peña. Traducido: el comité municipal deja de ser árbitro y pasa a ser parte del equipo. Para el panismo que no quiere a Santiago, el mensaje es que la cancha ya no es pareja.


Las tribus azules: café, foto y "espacio común"

Mientras Komaba cerraba la puerta, Santiago de la Peña abría otra. El secretario de Gobierno compartió la foto de una reunión en un céntrico restaurante con Alfredo Chávez, Alan "Cabrito" Falomir y Alejandra Enríquez, y la acompañó con una frase de manual: cuando nos escuchamos y dialogamos con apertura, encontramos un espacio común en donde cabemos todos. Ninguno de los cuatro explicó qué se habló. No hacía falta.

La foto se lee por quién está. Alfredo Chávez ya había declinado y respaldado a Santiago, así que su presencia es ratificación. La novedad es Falomir: el director de la JMAS había manifestado aspiraciones por la alcaldía de la capital, y aparecer en la foto de "unidad" con el candidato de Palacio equivale a bajarse sin decirlo. Y Alejandra Enríquez, secretaria de Cultura estatal, completa el cuadro de gabinete. Lo que se está armando es un bloque de gobierno para la capital, no una mesa de diálogo.

El problema es que los bloques generan contrabloques. Cruz Pérez Cuéllar ya lo dijo sin rodeos: la crisis del PAN en la capital representa una oportunidad para Morena, aunque aseguró que su campaña será de unidad y diálogo, no de ataques. Y no lo dice por decir. Con Jáuregui en el Altiplano, Komaba fuera del comité y los aspirantes cayendo uno por uno en la foto de Santiago, el PAN está ganando la interna a fuerza de cerrar puertas. Y cada panista que se queda afuera de la foto es un voto que el partido tendrá que reconquistar en junio. En la capital, el enemigo del PAN ya no es Morena: es la mitad del propio PAN que no se siente invitada al "espacio común".


Andrea vuelve: "nos vemos en las calles"

Después de casi un mes sin aparecer en eventos públicos, Andrea Chávez reapareció con un video que marca el tono de lo que viene en Juárez. No había tenido actividad pública desde la conferencia que encabezó en la frontera el pasado 7 de octubre, y en Morena ya había quienes preguntaban por ella. La respuesta llegó en su estilo: directo, sin intermediarios y con botas puestas.

El mensaje tiene dos capas. La primera es política y la dijo con claridad: la política necesita diálogo, entendimiento y acuerdos, pero todo tiene sus tiempos, y la gente no entiende qué tanto hay que conversar en reuniones privadas, encuentros a puerta cerrada y llamadas telefónicas. Es su manera de decir que los acuerdos pendientes con la coordinación estatal no la van a detener. La segunda es territorial: va a las colonias, al puerta por puerta, al casa por casa, a cumplir con la responsabilidad que Morena le encargó de coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en Juárez.

La lectura correcta no es de pleito, sino de posicionamiento. Andrea sabe que su fuerza nunca ha estado en las mesas, sino en la calle, y lo dijo con todas sus letras: ahí es donde suma, donde aporta y donde hará su parte para vencer en todo el estado. Mientras Cruz construye acuerdos con empresarios y estructuras, Andrea se va a la base. Si Morena hace bien las cuentas, eso no es división: es repartición de frentes. El cierre fue el remate de la semana: "No me busquen en otro lado. Si me quieren encontrar, nos vemos en las calles". Para el PAN, que se pelea por fotos en restaurantes, la frase debería sonar a advertencia.


Cata Espino: la renuncia que conecta al INE con Chihuahua

Claudia "Cata" Arlett Espino renunció como directora general Jurídica de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, un cargo que tenía desde octubre pasado. Un mes. Es lo que duró en el gobierno estatal la exsecretaria ejecutiva del INE, la funcionaria de mayor confianza de Guadalupe Taddei, que dejó el instituto un día antes del arranque del proceso electoral entre versiones sobre los negocios de la empresa Cajas Graf.

La renuncia no llega sola. Llega el mismo día en que la secretaria Anticorrupción, Raquel Buenrostro, exhibió una red de empresas vinculadas con los hermanos Hernández Casillas que obtuvo contratos electorales por 2 mil 740.3 millones de pesos entre 2015 y 2025, y en que la UIF inmovilizó cuentas bancarias relacionadas con esa investigación. Y Chihuahua no es espectador de esa historia: Arlett Espino, siendo presidenta del órgano electoral en Chihuahua, otorgó a Cajas Graf un polémico contrato.

La pregunta que tendría que responder el gobierno estatal es sencilla: ¿quién decidió darle una dirección jurídica en la Secretaría de Seguridad a una funcionaria que salió del INE bajo sospecha, justo cuando el escándalo crecía? Su salida resuelve el problema de imagen, pero abre otro: si la FGR y la ASF avanzan sobre la red de proveedores, el capítulo chihuahuense va a tener que explicarse. Y ya no podrá hacerse desde una oficina de gobierno.


Juan Blanco y el PAN que no quiere ver a Jáuregui

Juan Blanco volvió a la carga y le pidió al PAN respaldar la liberación de César Jáuregui por presunta persecución política. No es la primera vez. Desde la detención, el exalcalde capitalino lo calificó como preso político y fue más allá: dijo que se trata de un asunto del PAN contra el PAN, y exigió que se le libere de inmediato y se le conserven intactos sus derechos políticos.

Lo que Blanco pone sobre la mesa es lo que la dirigencia estatal y Palacio no quieren discutir en voz alta. Jáuregui ya pidió desde prisión que los legisladores y la militancia panista defiendan su causa, y advirtió que usar fiscalías y tribunales para excluir a alguien de una contienda es abuso de poder, venga de donde venga. Blanco, junto con el senador Mario Vázquez y el regidor Félix Martínez, encabeza el ala que se niega a soltarlo. Y esa ala no es menor: son los panistas de toda la vida que no se sienten representados en la foto de Santiago.

Para el PAN la disyuntiva es incómoda. Si respalda a Jáuregui, confronta a su propia gobernadora. Si lo ignora, le confirma a su militancia histórica que la candidatura capitalina se decidió con el exfiscal tras las rejas. Juan Blanco lo sabe, y por eso insiste. Porque el problema del PAN en Chihuahua ya no es cuántos votos tiene Morena, sino cuántos panistas se van a quedar en casa en junio por no reconocerse en el partido que les queda.


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