

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este sábado que su país asumirá de manera directa el control de Venezuela luego de la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, con el argumento de garantizar una transición “segura, adecuada y sensata” hacia un nuevo orden político en la nación sudamericana. La declaración, realizada desde su residencia privada en Mar-a-Lago, Florida, marca un punto de quiebre sin precedentes en la relación hemisférica y en el principio de soberanía estatal.
“Dirigiremos el país hasta que podamos hacer una transición segura”, afirmó Trump, sin detallar los mecanismos jurídicos, administrativos o temporales bajo los cuales Washington ejercería ese control. El mandatario sostuvo que el objetivo central es evitar que Venezuela recaiga en un escenario similar al vivido en los últimos años y aseguró que busca “paz, libertad y justicia para el gran pueblo venezolano”, incluidos los millones de migrantes que residen actualmente en Estados Unidos.
Trump precisó que el proceso de transición estará encabezado por su equipo de seguridad nacional, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, descartando por ahora una transferencia inmediata del poder a figuras de la oposición. En entrevistas previas, el presidente estadounidense había señalado que analizaría la posibilidad de que la líder opositora y premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado, asumiera un rol central, aunque este sábado enfatizó que no permitirá “riesgos” que comprometan el bienestar del país en el largo plazo.
En un mensaje de fuerte carga simbólica, Trump declaró que “el dictador Maduro finalmente ha sido derrocado” y afirmó que Venezuela “es ahora un país libre”. Además, adelantó que empresas petroleras estadounidenses llegarán a territorio venezolano para invertir miles de millones de dólares en la rehabilitación de una infraestructura energética que calificó como “muy dañada”, prometiendo que el sector petrolero volverá a ser un motor económico, tras lo que describió como un “fracaso total” bajo los gobiernos anteriores.
Sobre la operación militar que culminó con la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, el presidente estadounidense aseguró que se trató de una acción de alto riesgo ejecutada en “una fortaleza militar fortificada en el corazón de Caracas”, sin confirmar si se trató del Palacio de Miraflores. Describió la incursión como una de las demostraciones “más impresionantes” del poderío militar de Estados Unidos, subrayando que no hubo bajas estadounidenses ni pérdidas de equipo durante la misión, que incluyó ataques desde helicópteros en la capital y zonas aledañas.
El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, informó que la operación fue bautizada como “Resolución Absoluta” y representó la culminación de meses de planificación y ensayos. De acuerdo con Trump, todas las capacidades militares venezolanas habrían quedado neutralizadas durante la intervención.
Actualmente, Maduro y Flores son trasladados en un buque militar estadounidense rumbo a Nueva York, donde enfrentarán cargos federales por narcotráfico. El anuncio de que Estados Unidos gobernará Venezuela hasta completar una transición abre un escenario de alta tensión internacional y plantea interrogantes profundos sobre la legalidad, duración y consecuencias de una administración extranjera directa en un país latinoamericano, con implicaciones que rebasan el ámbito regional.












