

La presidenta Claudia Sheinbaum adelantó que la próxima semana enviará al Congreso una iniciativa de reforma electoral cuyo eje central será la reducción de los costos de las elecciones en México, en un contexto donde el modelo actual es señalado como uno de los más onerosos a nivel mundial. La propuesta, afirmó, no responde a una lógica coyuntural, sino a la necesidad de ajustar el sistema electoral a criterios de austeridad y fortalecimiento de la democracia participativa.
Durante su intervención, la mandataria sostuvo que el país enfrenta un esquema electoral que implica altos gastos tanto en la operación de los organismos encargados de organizar los comicios como en el financiamiento público destinado a los partidos políticos. Bajo esa premisa, la reforma buscará revisar el diseño institucional y presupuestal que sostiene a las autoridades electorales y sus representaciones, con el objetivo de disminuir el impacto financiero sin comprometer la legitimidad de los procesos.
Sheinbaum subrayó que México tiene “las elecciones más caras del mundo”, argumento que ha sido recurrente en el debate público en torno a la estructura y funciones del sistema electoral. En ese sentido, la iniciativa pretende abrir una discusión sobre la racionalización de recursos, la simplificación operativa y la posible redefinición de partidas vinculadas a prerrogativas partidistas.
El anuncio se da en un momento en que el equilibrio entre austeridad y autonomía electoral vuelve a colocarse en el centro de la agenda política. La reducción de costos, planteada como objetivo prioritario, implicará inevitablemente revisar componentes sensibles del entramado institucional. El alcance de la propuesta y el consenso que logre construir en el Congreso determinarán si se trata de un ajuste presupuestal o de una transformación más profunda en la arquitectura electoral del país.











