

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no tiene “nada que esconder” respecto al fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein y aseguró que está “exonerado” de cualquier implicación, al tiempo que señaló al expresidente Bill Clinton y a “muchos otros demócratas” como figuras arrastradas por el escrutinio público derivado de la desclasificación de documentos.
A bordo del avión presidencial y ante cuestionamientos de la prensa, Trump respondió a declaraciones de Hillary Clinton, quien denunció que ella y su esposo están siendo vinculados injustamente al caso mientras, según su versión, el actual Gobierno oculta información. El mandatario rechazó cualquier señalamiento y sostuvo que Epstein incluso habría intentado impedir su ascenso político en el pasado. “No tengo nada que esconder. He sido exonerado. No tengo nada que ver con Jeffrey Epstein”, enfatizó, reforzando una narrativa de deslinde absoluto.
El intercambio ocurre en un contexto de alta sensibilidad política, luego de que el Departamento de Justicia hiciera públicos más de tres millones de páginas de documentos, miles de videos e imágenes relacionados con la investigación del financista, quien se suicidó en 2019 mientras esperaba juicio por cargos federales de tráfico sexual de menores. La divulgación, realizada en cumplimiento de una ley que obliga a transparentar el expediente, ha sido objeto de críticas por demoras y fallos en la protección de datos de víctimas.
Trump aprovechó el momento para dirigir sus críticas hacia Bill Clinton, quien junto con Hillary Clinton ha aceptado comparecer ante el Congreso los próximos 26 y 27 de febrero en el marco de la investigación legislativa. Hasta ahora, ninguno de los dos ha sido acusado formalmente de irregularidades, pero el caso ha reavivado cuestionamientos sobre la cercanía que distintas figuras políticas y empresariales mantuvieron con Epstein en décadas pasadas.
El nombre del magnate fallecido ha sido asociado a personalidades de alto perfil en Estados Unidos y Europa, incluido el expríncipe Andrés de Inglaterra, lo que ha convertido el expediente en un símbolo de los vínculos entre poder, impunidad y abuso. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, reiteró recientemente que Trump rompió su relación con Epstein, aunque evitó precisar si el entonces empresario conocía la magnitud de los delitos.
Más allá de los señalamientos cruzados, la reapertura mediática del caso en plena coyuntura electoral reconfigura el debate político en Washington. La exposición de nombres y documentos vuelve a colocar bajo escrutinio las redes de influencia que rodearon a Epstein, mientras el enfrentamiento discursivo entre republicanos y demócratas anticipa que el expediente seguirá siendo un punto de fricción en la arena pública.












