
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró que la ofensiva militar contra Irán no constituye una guerra de cambio de régimen, aunque reconoció que “con seguridad el régimen ha cambiado y el mundo es mejor por eso”, tras la operación denominada ‘Furia Épica’, que derivó en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí.
En rueda de prensa desde el Pentágono, Hegseth calificó la operación iniciada el sábado como “la más letal, más compleja y más precisa de la historia”, y sostuvo que Washington ha actuado con una estrategia clara y limitada en sus objetivos. Insistió en que no se trata de una intervención prolongada como la de Irak, sino de una misión “clara, devastadora y decisiva” enfocada en destruir la amenaza de misiles iraníes, neutralizar su capacidad naval y evitar el desarrollo de armas nucleares.
El funcionario subrayó que, conforme avanza el conflicto, las capacidades militares estadounidenses se fortalecen mientras que las de Irán se debilitan, y afirmó que Estados Unidos ha marcado “los términos de esta guerra de principio a fin”. También sostuvo que la administración del presidente Donald Trump buscó una salida diplomática, pero acusó a Teherán de utilizar las negociaciones para ganar tiempo y reforzar su arsenal.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, advirtió que las operaciones “llevarán algo de tiempo” y que no se trata de una acción de un solo día. Señaló que el despliegue ya supera las 57 horas continuas y forma parte de una fase inicial que podría escalar, con el envío de más tropas y recursos militares.
El despliegue incluye miles de efectivos de distintas ramas de las Fuerzas Armadas, centenares de aviones de combate de cuarta y quinta generación, decenas de aeronaves de reabastecimiento y los grupos de ataque de los portaaviones Ford y Lincoln con sus respectivos componentes aéreos.
Caine reconoció que se esperan nuevas bajas en el desarrollo de la ofensiva, aunque aseguró que se trabaja para minimizarlas. Este lunes, Estados Unidos confirmó la muerte de un cuarto militar a consecuencia de heridas sufridas durante los ataques iniciales de la operación.
Mientras Washington insiste en que sus objetivos son limitados y estratégicos, la magnitud del despliegue y las declaraciones sobre el impacto político en Irán elevan la tensión internacional y abren un nuevo capítulo en la confrontación en Medio Oriente.












