El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la ofensiva militar contra Irán avanza con éxito y advirtió que la “gran oleada” de ataques aún no ha comenzado, por lo que podría intensificarse “muy pronto” en el marco de la operación ‘Furia Épica’.
En entrevista telefónica con CNN, el mandatario sostuvo que las Fuerzas Armadas estadounidenses “están machacando” a Irán y afirmó que la campaña militar va “muy bien”. Señaló que, pese a los bombardeos ya ejecutados en coordinación con Israel, la fase más contundente del operativo todavía está por desplegarse.
La operación, iniciada el sábado, derivó en la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, así como de integrantes clave de la cúpula militar. Desde entonces, Teherán ha prometido venganza y ha respondido con ataques contra Israel y contra países árabes que albergan bases militares estadounidenses, entre ellos Baréin, Jordania, Kuwait, Catar y Emiratos Árabes Unidos.
Trump reconoció que uno de los elementos que más le sorprendió fue la reacción de las naciones del Golfo, que tras ser alcanzadas por ataques iraníes han mostrado disposición a involucrarse con mayor firmeza en el conflicto. Según el presidente, estos países inicialmente contemplaban una participación limitada, pero ahora insisten en actuar con mayor agresividad, aunque Washington les ha indicado que mantiene el control de la situación.
El mandatario, quien durante su campaña de 2024 prometió evitar guerras prolongadas en el extranjero, admitió que podrían registrarse más bajas estadounidenses. Hasta el momento, el gobierno ha confirmado la muerte de cuatro militares.
Sobre la duración del conflicto, Trump expresó que no desea que la guerra se prolongue y estimó que podría extenderse alrededor de cuatro semanas, asegurando que las operaciones van adelantadas respecto al calendario previsto.
Cuestionado sobre si su administración busca facilitar un cambio de régimen en Irán, el presidente respondió afirmativamente, aunque matizó que en este momento la prioridad es la seguridad ante el escalamiento de las hostilidades. En paralelo, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, declaró que no se trata de una guerra para imponer un nuevo gobierno, aunque reconoció que el régimen iraní “ha cambiado” como resultado de la operación.
La escalada militar y las declaraciones de Washington perfilan un conflicto que, aunque presentado como limitado y estratégico, comienza a extenderse regionalmente con implicaciones políticas y militares de alcance incierto.












