

Rafael Loera Talamantes anunció lo que Palacio de Gobierno ya sabía desde hace semanas: renuncia definitiva a la Secretaría de Desarrollo Humano —sin licencia, para evitar implicaciones jurídicas— y candidatura a la alcaldía de Chihuahua desde las filas del PAN en 2027. "Voy por Chihuahua, mi esposa y mi familia", dijo con la ecuanimidad institucional que la ocasión exigía. A su lado, Anya Trevizo, su esposa y hasta hace poco asistente personal de la gobernadora Maru Campos, ratificó su salida del gobierno y descartó la regiduría que algunos le adjudicaban: "Lo que se ha especulado es falso. Ahorita estoy con un proyecto personal."
Ninguno de los dos dijo lo que realmente pasó. Pero puertas adentro se sabe bastante.
La fractura entre Campos y el matrimonio Loera-Trevizo no fue un evento sino una acumulación. El detonador visible fue la salida de Trevizo de la secretaría privada de la gobernadora, un episodio que generó un despliegue mediático que Campos no quería: fotos, declaraciones, cobertura de medios. A la mandataria no le gustó. En el entorno de Palacio lo describen con precisión: la gobernadora no quiere más escándalos de cara al cierre de su administración, y el ruido que generó la salida de Trevizo fue exactamente lo que quería evitar.
Pero eso fue solo la chispa. La leña venía acumulándose por otro lado: Loera estuvo más cercano de la posición de César Jáuregui de lo que Campos hubiera tolerado. La gobernadora tomó la decisión de no apoyar al exfiscal para la alcaldía capital y apostó por Santiago de la Peña. Que su propio secretario mantuviera afinidad con el perfil descartado fue suficiente razón para correrlos a los dos.
A todo esto se sumó, en las mismas semanas, un reportaje filtrado a nivel nacional que documentó que la gobernadora habría rentado una limusina y gastado recursos del erario en restaurantes de lujo y bebidas alcohólicas en Estados Unidos, en lo que pareció más un viaje personal que una misión institucional. La información, según circula en los pasillos, la habría documentado la propia secretaria privada en su rol de influencer. El timing del escándalo y la salida de Trevizo no parece una coincidencia.
En la rueda de prensa, Trevizo fue cuidadosa al hablar de Campos: "Mi relación con ella no ha cambiado. Siempre voy a estar muy agradecida." Pero cuando los reporteros la cuestionaron directamente sobre un presunto maltrato de la gobernadora, la incomodidad fue visible. Esquivó la pregunta. Y en ese esquive se dijo más de lo que cualquier declaración formal hubiera revelado.











