Sheinbaum defiende fortaleza económica de México ante nuevos aranceles de EE.UU.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó este martes lo que calificó como una “visión muy negativa” sobre la economía nacional, en respuesta a las preocupaciones por el impacto de los nuevos aranceles anunciados por el gobierno de Estados Unidos. En vísperas de que el presidente Donald Trump formalice este 2 de abril la imposición de gravámenes del 25 por ciento a productos mexicanos, la mandataria aseguró que el país mantiene bases económicas sólidas y en crecimiento.
Cuestionada por el recorte en la estimación oficial de crecimiento para 2025 —ajustada por la Secretaría de Hacienda a un rango de entre 1.5 y 2.3 por ciento— Sheinbaum minimizó las advertencias de recesión y defendió la salud fiscal del gobierno federal. Argumentó que, en el primer trimestre del año, la recaudación tributaria ascendió a 333 mil millones de pesos adicionales, lo que representa un incremento real de casi 20 por ciento respecto al mismo periodo de 2024.
La presidenta sostuvo que el desempeño del empleo es otro indicador de la solidez económica del país. Informó que marzo cerró con un récord histórico de 22.46 millones de empleos formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, incluso en medio del clima de incertidumbre comercial provocado por las decisiones de la Casa Blanca.
Sheinbaum insistió en que su gobierno no caerá en una lógica de represalias arancelarias, sino que responderá con una estrategia estructural basada en el fortalecimiento interno del mercado mexicano. Adelantó que este jueves dará a conocer una versión ampliada del llamado Plan México, una iniciativa que busca convertir a la economía mexicana en una de las diez más grandes del mundo hacia 2030, con inversiones proyectadas por más de 270 mil millones de dólares.
Reiteró que la mejor respuesta ante los embates externos es una política económica que incentive la productividad, proteja la industria nacional y atraiga inversión. En ese sentido, ratificó su compromiso con el T-MEC como eje fundamental del desarrollo regional, al tiempo que confirmó el mantenimiento del diálogo con los gobiernos de Canadá y Estados Unidos, a pesar de las fricciones comerciales.
La presidenta concluyó que su administración apuesta por un modelo de respuesta estratégica, no reactiva, ante la amenaza de aranceles. Subrayó que el interés superior es mantener la estabilidad económica del país, impulsar sectores clave como el automotriz y evitar que las tensiones políticas de Washington se traduzcan en retrocesos para México.