

La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó que la Nueva Escuela Mexicana continuará como eje rector de la política educativa durante su administración, manteniendo intacta su esencia pedagógica y la vigencia de los actuales libros de texto, aunque con ajustes y enriquecimientos en contenidos.
La mandataria dejó claro que no habrá un giro en el modelo impulsado en los últimos años. “El modelo educativo continúa la Nueva Escuela Mexicana, continúa los libros de texto, su esencia continúa, eso no va a cambiar”, sostuvo, al precisar que cualquier actualización responderá a procesos de mejora y no a una ruptura conceptual.
Sheinbaum defendió el enfoque pedagógico que prioriza el aprendizaje colaborativo frente a esquemas tradicionales basados en la memorización. Señaló que la figura del profesor como transmisor unilateral de conocimiento pertenece a una visión superada de la educación, mientras que la Nueva Escuela Mexicana apuesta por fortalecer el trabajo colectivo entre estudiantes y la construcción compartida del aprendizaje.
El posicionamiento presidencial se produce en un contexto donde el modelo ha sido objeto de debate político y académico. Al garantizar su continuidad, el Ejecutivo envía una señal de estabilidad en la política educativa, cerrando la puerta a especulaciones sobre una eventual revisión estructural tras los cambios administrativos en la Secretaría de Educación Pública.
La definición anticipa que la discusión se centrará más en la implementación y los matices curriculares que en la arquitectura del modelo. La apuesta oficial es consolidar una transformación que, según el gobierno, busca una formación más crítica, comunitaria e inclusiva, en contraste con paradigmas considerados obsoletos dentro del sistema educativo nacional.









