

La marcha de Morena; toda la carne al asador
En las oficinas de Morena en Chihuahua la tensión de esta semana no fue por miedo sino por expectativa. Los operadores territoriales de Ariadna Montiel llevan días trabajando la convocatoria para la marcha de mañana sábado, y los números que manejan internamente hablan de alrededor de diez mil personas, con presencia de legisladores federales, senadores, alcaldes, gobernadores y figuras de peso de la cuarta transformación. Si eso se cumple, sería la concentración política más grande que Morena haya organizado en Chihuahua en toda su historia.
El PAN ha subestimado el evento, y eso puede salirle caro. En política no hay sorpresas, solo sorprendidos, y Morena lleva semanas construyendo algo que nunca había logrado en este estado: unidad visible. Los liderazgos de Martín Chaparro y después de Brighite Granados dejaron al partido fragmentado y sin capacidad de movilización real. Ariadna lo sabe y por eso vino personalmente. La marcha de mañana no es solo contra Maru Campos, es la presentación de una Morena reorganizada ante una ciudadanía chihuahuense que todavía la ve con distancia pero que empieza a sentir el hartazgo de gobiernos que no cumplen.
Hay que leer bien lo que busca Ariadna con esto. No espera que las calles se desborden de ciudadanos exigiendo la renuncia de la gobernadora de manera espontánea. Lo que busca es la provocación calculada: que el PAN y el PRI reaccionen, que salgan a defenderse, que el debate mediático los deje mal parados. Así ha operado Morena en el centro del país para desacreditar y desarticular a sus adversarios, y esa misma mecánica la están trasladando al norte. El juicio político contra Maru Campos será la herramienta de largo plazo para mantener viva la llama hasta 2027. Mañana es el arranque formal de esa estrategia.
El PRI perdedor y la reforma del perdedor
Hay propuestas que se explican solas con solo leerlas. El PRI en Chihuahua anda promoviendo una reforma electoral para que los candidatos a alcaldías que pierdan la elección entren automáticamente como primer regidor de su partido. Traducido sin eufemismos: si pierdes, de todas formas quedas dentro. Es la institucionalización de la derrota con sueldo incluido.
El nombre detrás de esto es Alejandro Domínguez, el hombre que controla el PRI en Chihuahua y que tiene el reloj corriendo. Su encargo federal termina pronto y las opciones no sobran. Si se lanza a la alcaldía de Chihuahua, que es lo que todo indica, y pierde, esta reforma le garantizaría un asiento en el Cabildo. Vivir fuera de la nómina pública es, para cierto perfil de político, un escenario inaceptable. La reforma resuelve ese problema de manera elegante y con respaldo legal.
Lo que hace más difícil de digerir el asunto es que tanto PRI como PAN ya cerraron la puerta a otra reforma, la que proponía elegir a los regidores por voto popular directo. Esa sí no pasó. Esa hubiera implicado competir, desgastarse, ganarse el puesto. La fórmula actual, donde el regidor entra pegado al candidato a alcalde, garantiza pluris casi automáticas con mínimo esfuerzo. El Cabildo lleva años funcionando como una cámara de aplaudidores del alcalde en turno, sin representación ciudadana real. Esta reforma no corrige eso, lo perpetúa. Solo añade un beneficio extra para quien pierde.
Rafa Loera en la lista negra de Maru Campos y en la mira del IEE
Rafa Loera, secretario de Desarrollo Social y Bien Común del gobierno de Chihuahua, tiene un problema que él mismo se fabricó. Comenzaron a circular imágenes suyas entregando recursos del gobierno con su propio slogan de campaña y la leyenda “Presidente Municipal”, todo esto sin ser candidato, sin tener registro y sin que nadie le haya preguntado si quería serlo. La línea entre funcionario público y precandidato la cruzó hace tiempo, pero hacerlo con imagen oficial del gobierno encima es otra cosa.
Desde Palacio de Gobierno se sabe que la gobernadora ha dado margen a su gabinete para posicionarse políticamente, con la condición implícita de no abandonar el trabajo. Loera rompió ese acuerdo. Y en el peor momento posible: cuando Maru Campos enfrenta la crisis más delicada de su administración y necesita que su gabinete esté con ella, no repartiendo volantes con su propia foto. La mandataria ha visto en estas semanas cómo varios de sus alfiles, los que le juraban lealtad, están más enfocados en sus propios proyectos que en sostener al gobierno en la tormenta.
Loera tiene los días contados en el cargo. La paciencia de la gobernadora llegó a su límite y la salida es cuestión de forma y timing, no de si ocurrirá. Es el perfil del político joven que siempre ha querido ser figura y que acumula tropiezo tras tropiezo sin aprender la lección básica: primero hay que ganarse el puesto, luego la candidatura. Mientras tanto, habrá que ver si encuentra dónde aterrizar cuando cierre esta puerta, porque el camino que ha construido no da para mucho más.
La arena de Maru y los 300 millones del gremio ganadero
El Congreso del Estado aprobó esta semana la creación de un fideicomiso público para la construcción de una Arena Multiusos en la Unión Ganadera Regional de Chihuahua. El monto: 300 millones de pesos del erario estatal. El momento: en medio de la peor crisis política del gobierno de Maru Campos. La coincidencia no es inocente.
El gremio ganadero es uno de los grupos de poder más sólidos del estado, con presencia territorial, recursos propios y capacidad de movilizar respaldo político cuando alguien los necesita. Maru Campos los necesita ahora. Una arena con fondos públicos que lleva el sello del gobierno estatal y que queda en manos de la Unión Ganadera es, en términos prácticos, una inversión de capital político en uno de los sectores que pueden sostenerla en los meses difíciles que vienen. El diputado Jorge Soto lo leyó en tribuna con el lenguaje técnico de rigor, desarrollo económico, turismo, plan estatal, vinculación institucional. Pero la lectura real es más sencilla.
Lo que queda pendiente es la pregunta que nadie hizo en el pleno: trescientos millones de pesos para una arena ganadera, en un estado donde la crisis de seguridad sigue abierta y donde el gobierno enfrenta una investigación federal de fondo. El Congreso aprobó por mayoría. Los que votaron a favor saben perfectamente lo que estaban aprobando, y no es solo una obra de infraestructura.
El espejo entre Chihuahua - Sinaloa: los boomerangs entre Morena - PAN
Jorge Romero y los senadores del PAN presentaron esta semana la solicitud formal de desaparición de poderes en Sinaloa, con el argumento de que Rubén Rocha Moya llegó al gobierno con apoyo del crimen organizado y que el estado ya no es gobernable. La figura constitucional existe, el artículo 76 la contempla, y el PAN tiene todo el derecho de activarla. El problema no es jurídico. El problema es político y tiene dirección norte.
En Chihuahua se sigue muy de cerca lo que pasa en el Senado con Sinaloa, porque todo lo que el PAN construya como argumento para desaparecer poderes en un estado gobernado por Morena es exactamente el mismo argumento que Morena puede usar para pedir lo mismo en Chihuahua. Es un espejo directo. Si la lógica es que un gobierno con vínculos cuestionados con actores externos no puede garantizar gobernabilidad, esa lógica no tiene por qué detenerse en la frontera de Sinaloa. Morena ya lo está pensando, y en los pasillos del Senado no es un secreto.
Desde el PAN nacional le han pedido a Maru Campos que resista, que no ceda, que aguante la presión. Y ella analiza. Bajarse aliviaría la presión inmediata pero sería leerlo como una derrota política que el PAN no puede permitirse tan cerca del 2027. Quedarse implica seguir siendo el blanco principal de una Morena que acaba de despertar en Chihuahua y que necesita un enemigo visible para mantener la unidad. No hay salida limpia, solo salidas con distinto costo. Lo que sí es seguro es que el boomerang que el PAN lanzó hoy en el Senado va a regresar, y la pregunta es con cuánta fuerza.










