

Maru Campos con la encomienda de abrir frentes de guerra
La gobernadora arrancó la semana con un video sobre el T-MEC y el intervencionismo estadounidense, responsabilizando a Morena de cualquier escenario adverso en la relación bilateral. El argumento tiene cierta lógica política: mantenerse en la agenda nacional con un tema de alto voltaje que le permite aparecer como defensora de la soberanía sin tener que rendir cuentas por su propia gestión. Jorge Romero le encargó esa tarea y Maru la ejecutó.
El problema es el contraste. La gobernadora que habla de soberanía es la misma que lleva semanas de ausencias sin justificación, la misma que no asistió a las mesas de seguridad durante dos semanas consecutivas, la misma cuya Fiscalía permitió que agentes de la CIA operaran en la Sierra sin autorización federal. Cuando la propia trayectoria contradice el mensaje, el mensaje pierde fuerza antes de llegar. Su impacto quedó circunscrito al ámbito local, que es exactamente donde la gobernadora menos necesita posicionarse porque ahí ya todos la conocen y ya todos la evaluaron.
La frase con la que cerró, “la patria no se defiende con discursos, se defiende con ley”, es de las que quedan bien en una pantalla y peor en la realidad de quien las pronuncia.
Cruz y Andrea le responden a Maru Campos sin anestesia
Las respuestas no tardaron. Cruz Pérez Cuéllar fue directo: “Gobernadora, su cinismo y desfachatez no tiene límite.” Le recordó las ausencias, la falta de obra pública, la molestia que existe en las regiones del estado porque ya no la ven ni la conocen, y cerró con una frase que es tanto pronóstico como despedida: “Le tengo una mala noticia: ya se van, muy pronto ya se van.”
Andrea Chávez fue más extensa y más filosa. Punto por punto le devolvió cada argumento: la falta al citatorio de la FGR, las órdenes de aprehensión con las que llegó al poder, el fuero como escudo, los índices de violencia en el estado, el subsecretario de seguridad acusado desde Estados Unidos de lavado de dinero para un cártel, y los medios de comunicación comprados que guardan silencio cómplice. Cerró con una comparación que sabe que duele: “Ya quisiera usted un poquito de la inteligencia, de la preparación, de la valentía y de la altura de nuestra presidenta de la República.”
Ariadna Montiel también entró al debate desde redes sociales, llamando a Maru traidora a la patria y recordando que sus viajes al extranjero superan sus visitas a los municipios más pobres del estado. Tres respuestas simultáneas, cada una desde un ángulo distinto, todas apuntando al mismo blanco. La gobernadora abrió un frente y le llegaron por todos lados.
Marco Bonilla no fue a su propia marcha; deja plantados a provida y profamilia
El desaire de la semana lo protagonizó Marco Bonilla. La marcha por la vida y la familia convocada por el diputado Carlos Olson se realizó el sábado, y el alcalde que había lanzado el video de convocatoria para sumarse no apareció. Andaba recorriendo municipios del estado en actividades de precampaña. Sus propios funcionarios municipales fueron obligados a asistir con lista de control y foto de comprobante, mientras el jefe se tomaba fotos en otro lado.
Carlos Olson terminó encabezando el evento que él organizó, que era lo correcto, y se llevó todos los reflectores. Bonilla se quedó sin el beneficio de la imagen y con el costo de haber plantado a los grupos evangélicos y católicos que respondieron a su convocatoria. En política plantar a quien te apoya tiene un precio, y en un estado donde Bonilla necesita construir capital más allá de la capital, ese precio se paga en municipios. Los asistentes se notaron sorprendidos y molestos. La ciudadanía que ve en Bonilla electoral y no se entiende por qué el candidato alternativo no fue a su propia marcha.
Martha Serrano y los 60 mil pesos del Senado
La verdad sobre las manifestaciones contra Cruz Pérez Cuéllar afuera del Congreso la semana pasada llegó esta semana con nombre y número de cheque. Martha Serrano, la aspirante a la alcaldía de Morena identificada con Juan Carlos Loera que encabezó el grupo de reventadores contra Cruz, recibió 60 mil pesos de la oficina del senador Loera. La supuesta militante sin cargo público resultó ser empleada del erario federal, pagada con dinero del Senado para hacer trabajo político sucio contra un compañero de partido.
El dato lo dice todo sobre cómo opera la guerra interna dentro de Morena Chihuahua y sobre el papel que juega Brighite Granados en todo esto. La presidenta estatal ha permitido que se juegue sucio sin consecuencias, lo que convierte su liderazgo en cómplice pasiva de una fractura que Ariadna Montiel ha intentado cerrar desde la dirigencia nacional. A partir del martes, cuando arrancan los registros de candidatos a gobernador, cualquier ataque entre aspirantes será causal de eliminación del proceso. Los operadores como Serrano ya saben el nuevo reglamento. La pregunta es si les importa.
El Congreso local arde por todos lados
La semana cerró con el Congreso del Estado convertido en campo de batalla en múltiples frentes simultáneos. Lilia Aguilar del PT acusó que PAN y Morena tienen un acuerdo sobre la reforma electoral, lo que ambos desmienten pero que nadie termina de aclarar con documentos. El PRI se deslindó de la reforma panista con una frase que resume su postura: “si saben contar, no cuenten con nosotros.” Sin el PRI los números del PAN no alcanzan, y la reforma que buscaba eliminar a Cruz de la contienda comienza a ver su viabilidad reducida.
Pero el capítulo más caliente fue interno, dentro de la bancada de Morena. Rosana Díaz, que ya formalizó su salida del partido al PVEM, acusó a María Antonieta Pérez Reyes de haber votado a favor del crédito de 3 mil millones de pesos de diciembre pasado, y a Cuauhtémoc Estrada de haber incluido su firma apócrifa en una denuncia. Pérez Reyes respondió con la matriz oficial de votación en mano: su voto fue en contra, y el de Díaz no existe porque no estuvo presente en la sesión. Díaz contraatacó con el Diario de los Debates, que registra algo diferente. Hay un documento que dice una cosa y otro que dice otra, ambos oficiales, y alguien miente. Estrada negó la falsificación. Lo que queda claro es que la bancada de Morena en el Congreso de Chihuahua tiene una fractura que el inicio formal del proceso electoral no va a sanar, sino a profundizar.












