COLUMNA 29 MAYO 2026

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Sheinbaum revela el CIA Gate en la mañanera

La presidenta Claudia Sheinbaum ofreció este jueves su posicionamiento más largo y más articulado sobre el caso Chihuahua desde que estalló el CIA-gate. No fue un comentario de pasillo ni una respuesta de mañanera, fue un argumento construido con cuidado y con destinatarios claros. El primero: la FGR actúa sola, sin instrucción política de la presidenta. “No tiene que ver con un asunto político de la Presidenta o de ir contra la gobernadora. Es una investigación de la fiscalía.” El segundo: el gobierno de Chihuahua tiene una pregunta pendiente que no ha respondido con claridad. “Ese gobierno tiene que explicar por qué había dos personas extranjeras en ese operativo.”

Lo más relevante de su intervención no fue lo que dijo sobre Maru Campos sino lo que dijo sobre el panorama general. Reconoció abiertamente que existen sectores que buscan usar tanto el caso Sinaloa como el de Chihuahua para interferir en las elecciones de 2027 en México o incluso en las de Estados Unidos. Que una presidenta en funciones diga eso en voz alta, con nombre y causa identificados, no es un comentario menor. Es una lectura política de largo plazo que va más allá del operativo del 19 de abril. Sheinbaum está diciendo que este caso tiene actores que lo están usando con propósitos que trascienden a Chihuahua, y que México no será piñata de ninguno de ellos.

Su defensa de la soberanía fue consistente en los dos frentes: ni los agentes extranjeros en Chihuahua sin autorización federal, ni la entrega de funcionarios mexicanos sin pruebas formales por señalamientos de Washington. “Nosotros no somos piñata de nadie”, dijo. Es la frase que resume la doctrina que el gobierno federal está construyendo en tiempo real para navegar una crisis binacional que no tiene precedente reciente en la política mexicana.

El Congreso cierra sin votar y la comunidad LGBT+ se va con las manos vacías otra vez

El Congreso del Estado cerró su periodo ordinario este jueves sin tocar el dictamen de matrimonio igualitario. Diecinueve legisladores del PAN respaldaron la moción de clausura presentada por la diputada Xóchitl Contreras, y con eso se sepultaron 31 asuntos pendientes en el cajón. El dictamen que había sido aprobado en la Comisión de Igualdad no llegó al pleno. La comunidad LGBT+ de Chihuahua lleva más de seis años esperando. Este jueves la respuesta fue la misma de siempre: el tiempo se acabó, las prioridades eran otras.

El recinto amaneció con elementos antimotines en los accesos desde temprana hora, las puertas cerradas cuando llegaron los colectivos y una Mesa Directiva declarada sin quórum por el presidente del Congreso sin haberse presentado él mismo a la reunión previa, irregularidad que Morena señaló desde la tribuna. El coordinador Pedro Torres lo cuestionó como procedimiento irregular y tenía razón, pero la mayoría panista no necesitaba el procedimiento limpio para lograr el resultado que quería. Lo lograron de todas formas.

Lo que queda después de esta semana en el Congreso local es una imagen que el PAN debería analizar con más cuidado: gas pimienta el martes, cierre abrupto del periodo el jueves, matrimonio igualitario bloqueado dos veces en una semana. En un momento donde el partido necesita proyectar institucionalidad y respeto al estado de derecho para defender a su gobernadora ante la FGR, su propio Congreso local manda señales que contradicen ese discurso.

Los empresarios le dan la espalda al PAN pese a reclamos

La regidora panista Isela Martínez calificó de “tibieza” la postura de Coparmex por no sumarse al mitin de respaldo a la gobernadora. La respuesta del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Leopoldo Mares, fue medida pero firme y mereció más atención de la que recibió: “Aquí no hay tibieza. Nosotros exigimos seguridad, orden, trabajo y certidumbre y siempre lo vamos a hacer independiente del gobierno que esté y del color que sea.” En una sola frase el CCE le dijo al PAN que el empresariado chihuahuense no es su brazo político, que reconoce los avances en seguridad del gobierno estatal como obligación y no como mérito extraordinario, y que hay muchas formas de participar en la vida pública además de marchar.

Es un deslinde que tiene historia acumulada. El ISN, los desaires institucionales, la sensación de un gobierno que los necesita cuando está en crisis pero que no los escucha cuando no lo está. El empresariado chihuahuense no está con Morena, eso es claro. Pero tampoco está dispuesto a ser el respaldo automático de una administración que no se lo ha ganado en los momentos que importaban. Mares cerró rechazando las comparaciones con la Unión Ganadera, que sí convocó a sus agremiados al evento del sábado. La diferencia entre los dos sectores en este momento dice mucho sobre qué tipo de lealtades construyó el gobierno de Maru Campos durante cinco años.

García Harfuch pone caso Chihuahua bajo lupa

El secretario de Seguridad Omar García Harfuch reveló este jueves que se reunió con Maru Campos por instrucciones de la presidenta Sheinbaum, que la escuchó, que coincidieron en que la FGR debe esclarecer el caso, y que la coordinación en seguridad entre el gobierno federal y Chihuahua ha sido buena en términos generales. Todo eso es información relevante. Pero la frase que vale la columna entera vino al final, cuando le pusieron sobre la mesa el argumento que el PAN ha usado con más frecuencia estas semanas: que el caso Sinaloa es peor y que por lo tanto el de Chihuahua debería relativizarse.

García Harfuch respondió sin dudar: “Ahora dicen: ‘Lo de Rocha es peor.’ Yo estoy de acuerdo, sin embargo no lo excluye. El otro delito no lo excluye.” Ocho palabras que desarman el argumento de la equivalencia moral que la oposición ha intentado construir durante semanas. Que Rocha Moya sea más grave no hace que los agentes de la CIA en un operativo sin autorización federal sean menos graves. Que Sinaloa sea un escándalo mayor no convierte el CIA-gate en un malentendido menor. Los dos casos pueden ser graves al mismo tiempo y el gobierno federal puede investigar los dos sin que uno cancele al otro. Es una obviedad jurídica que en el debate político de estas semanas nadie había dicho con esa claridad.

Sheinbaum cumple año y medio con siete puntos menos y la tormenta encima

Claudia Sheinbaum llega al año y medio de mandato en el momento más complicado de su gobierno. Una encuesta de Enkoll para El País y W Radio registra una caída de siete puntos en su aprobación desde marzo, la más pronunciada desde que tomó posesión, aunque el 68% que mantiene sigue siendo alto para cualquier estándar comparativo. El problema no es el número sino la dirección: la curva va hacia abajo justo cuando se acumulan los frentes más difíciles, Sinaloa abierto, el CIA-gate sin cerrarse, la relación bilateral con Washington en su punto más tenso en años y una economía que creció apenas 0.4% en el primer trimestre con las agencias de calificación apuntando a la deuda mexicana.

Los datos de la encuesta retratan con precisión el dilema que tiene sobre la mesa. El 62% de los mexicanos considera creíbles las acusaciones contra Rubén Rocha Moya, y el 60% está de acuerdo con que sea extraditado a Estados Unidos. Esos números no le dan margen cómodo para defender al gobernador indefinidamente. Al mismo tiempo, el 65% rechaza que la CIA o la DEA realicen operativos en territorio mexicano, mientras el 74% aprueba una mayor cooperación en inteligencia y capacitación. Ahí está el hilo que Sheinbaum intenta sostener sin que se rompa: soberanía hacia afuera, colaboración hacia adentro, y sin que ninguno de los dos lados del argumento se contradiga públicamente con el otro.

El apartado donde el gobierno acumula más capital político sigue siendo los programas sociales, con 40% de aprobación en ese rubro y presupuesto elevado por encima del billón de pesos este año. El mayor déficit sigue siendo la inseguridad, con 26% de desaprobación, seguida de corrupción y economía. Casi la mitad de los encuestados identifica la inseguridad como el principal problema del país, aunque la percepción mejoró ligeramente de 48% a 45% desde marzo. En seguridad los datos duros muestran una baja del 40% en asesinatos, pero ante la pregunta de si la estrategia está dando resultados, los encuestados se dividen casi a la mitad. Es el tipo de avance que no se percibe y que en política equivale a no existir.

Lo que la encuesta deja claro es que la fuerza electoral de Sheinbaum no acusa tanto el desgaste como sus niveles de aprobación. Un 67% votaría a favor de que continúe en su cargo si hoy se realizara la consulta de revocación de mandato. Morena mantiene una ventaja de más de 20 puntos sobre el PAN en intención de voto para 2027, aunque ese liderazgo perdió casi 10 puntos desde los máximos del año pasado. El movimiento que intentó adelantar la revocación al año que viene para aprovechar el efecto de arrastre de la presidenta quedó bloqueado por sus propios aliados parlamentarios. Eso, en el contexto de todo lo demás, tampoco es una señal menor.

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