

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró este viernes que su gobierno mantiene una relación de coordinación y colaboración con Estados Unidos, a pesar de las diferencias surgidas por recientes tensiones internacionales, como la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro. En su mensaje, la mandataria subrayó que la cooperación bilateral continúa activa, pero que debe estar guiada por los principios históricos de soberanía y no intervención.
“Por ahora no tenemos pensado una llamada, hay coordinación, hay colaboración con el gobierno de Estados Unidos, como lo hemos dicho, siempre hay coordinación. (…) Más allá de las diferencias, es importante que la posición sea firme, clara, siempre con el respeto a nuestra soberanía y de todo y de todos los pueblos y naciones; y al mismo tiempo cooperar, colaborar con base en nuestros principios”, expresó la jefa del Ejecutivo durante su conferencia matutina.
La declaración ocurre un día después de que Sheinbaum fijara una postura categórica contra cualquier forma de intervención extranjera en el caso de Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro en circunstancias aún poco esclarecidas. México, enfatizó, se rige por una política exterior basada en el respeto mutuo, la autodeterminación de los pueblos y la solución pacífica de los conflictos.
En ese contexto, Sheinbaum dejó claro que si bien existe entendimiento institucional con Washington, eso no significa sumisión diplomática. “Es indispensable dejar clara nuestra posición ante este tipo de conflictos internacionales”, dijo, dejando entrever que la relación con Estados Unidos debe mantenerse en un marco de respeto mutuo, sin renunciar a la independencia política y a los principios constitucionales de México.
La presidenta también destacó que el trabajo conjunto con el gobierno estadounidense continúa en diversos frentes —incluidos seguridad, migración y comercio—, pero subrayó que esa cooperación debe sostenerse en una lógica de igualdad y no de subordinación.
La postura adoptada por Sheinbaum busca equilibrar la relación estratégica con Estados Unidos sin comprometer el papel de México como actor con voz propia en los asuntos regionales. En un momento de alta polarización geopolítica, su mensaje proyecta una defensa del multilateralismo y del principio de respeto entre Estados soberanos.









