

La marcha: para el PAN fracaso, para Morena análisis frío
El lunes arrancó con los ecos del sábado todavía frescos y cada quien contando su versión. Del lado del PAN el mensaje fue uniforme y celebratorio: la marcha fue un fracaso, la operación para inhibirla funcionó y Chihuahua demostró que no es territorio de Morena. Del lado de Morena el análisis fue más complejo y más incómodo, porque la autocrítica interna choca con el relato que tienen que sostener hacia afuera.
Hacia afuera, Ariadna Montiel salió a decir que se concentraron 20 mil personas. Es el número oficial del movimiento y nadie en Morena lo va a contradecir públicamente. Hacia adentro, el análisis es otro. Desde la Ciudad de México los mensajes apuntan directo a Brighite Granados como la responsable de la debacle operativa en la capital. La lógica es que el gobierno estatal iba a hacer lo que hiciera falta para sabotear la marcha, eso era predecible, y la presidenta estatal del partido no tuvo capacidad de preverlo ni de contrarrestarlo. Esa es la acusación que circula en los círculos internos y que Granados carga esta semana sin poder defenderse públicamente.
Su salida está sobre la mesa pero no será inmediata. Sacarla ahora sería admitir debilidad justo después de un evento que Morena necesita narrar como éxito. Así que Granados seguirá en el cargo mientras la operación real ya migró hacia otro lado: los diputados locales y algunos alcaldes afines a Ariadna que están armando en paralelo la estructura para la recolección de firmas del juicio político, apoyados en la red del Bienestar. El comité estatal ya es decorativo. La maquinaria real opera sin él.
Ariadna endurece el tono y Andy no se toca
La rueda de prensa de Ariadna Montiel este lunes fue un mensaje hacia varios frentes al mismo tiempo. Confirmó que van por el juicio político contra Maru Campos y que eso no está en discusión. Pero lo que más revelan las conversaciones posteriores a la marcha no es la estrategia legal sino el estado de ánimo de la dirigente. Ariadna quedó molesta. No furiosa, molesta, que en política a veces es peor.
Lo que más le pesó no fue el número de asistentes sino la escena del aeropuerto, donde Andy López Beltrán fue increpado. Eso no se puede repetir. El hijo de Andrés Manuel López Obrador es intocable dentro del movimiento, es el símbolo viviente de la continuidad del proyecto, y cualquier imagen que lo muestre siendo confrontado le hace daño a la narrativa que Morena construye sobre sí misma. No es casualidad que en su discurso en la plaza Ariadna haya recurrido al grito de “Es un honor estar con Obrador”, que había desaparecido de los eventos de Morena en los últimos meses. Fue un recordatorio de dónde está el alma del movimiento y quién lo representa.
La presidenta Sheinbaum también metió su mensaje desde la mañanera, señalando que los bloqueos carreteros, las mantas anti Morena y las amenazas filtradas fueron la reacción de un gobierno con miedo a las elecciones de 2027. Y Ariadna agregó algo que no hay que perder de vista: los funcionarios estatales que operaron para inhibir la marcha fueron fotografiados y están listos para ser investigados por la FGR. No es una amenaza retórica. Es una línea de acción concreta que amplía el radio de la confrontación hacia el secretario de Gobierno y quienes ejecutaron la operación del sábado.
Maru sonríe, sabe que viene la guerra
La gobernadora apareció este lunes en Palacio de Gobierno con una sonrisa que quería decir varias cosas. Se presentó en la mesa estatal de seguridad tras varias ausencias, revivió con algo de humor la realidad política del estado y lanzó una frase que resume bien su lectura del fin de semana: “Chihuahua es un estado donde la gente vota libre, no pueden hacer eventos si no conocen Chihuahua.” Dicho de otra manera, la marcha confirmó lo que ella ya sabía: Morena no tiene raíces reales en este territorio.
En su entorno hay algo de alivio genuino y algo de sorpresa agradable. La cobertura nacional del caso la puso en un escenario que nadie había anticipado hace dos semanas. Maru Campos se convirtió en la figura de oposición más visible del país en este momento, y eso tiene un valor político que trasciende a Chihuahua. En política no hay publicidad mala, y la gobernadora lo sabe.
Pero las cuentas que hace en privado son más sobrias. El juicio político en el Congreso local no prospera porque el PAN tiene mayoría suficiente para bloquearlo, y esa instancia se agotará pronto sin consecuencias reales. El frente que le preocupa es otro: la Cámara de Diputados federal, donde Morena sí tiene los números para obligarla a comparecer, pedir licencia y enfrentar un proceso de otra dimensión. La ventana para ese movimiento es estrecha porque después de 2027, con la pérdida probable de la mayoría absoluta, esa herramienta desaparece. Maru espera paciente, pero sabe que la calma del lunes no es el final de nada.
La FGR llega hasta los militares ¿y Maru?
La investigación federal sobre el operativo en la Sierra del Pinal dio un paso que no había dado antes. La FGR entrevistó a los elementos de la Defensa que resguardaron el perímetro del narcolaboratorio el 16 de abril. Que el Ejército aparezca formalmente en las entrevistas de la FGR amplía la investigación a un terreno donde las cosas se complican con rapidez. Ya no es solo la Fiscalía estatal y la AEI. Hay militares en el expediente.
El fiscal especializado Ulises Lara también informó que siguen en proceso de embalar y trasladar las sustancias del laboratorio, y que trabajan para identificar a los propietarios del inmueble y a posibles empresas proveedoras. Son líneas de investigación que apuntan hacia quién operaba el laboratorio, no solo hacia quién llegó a desmantelarlo. Eso es relevante porque podría conectar el caso con estructuras del crimen organizado que todavía no han aparecido en el relato público.
Lo que más peso tiene, sin embargo, es lo que la FGR no ha desmentido: la posibilidad de citar a la gobernadora Maru Campos para que explique por qué había agentes extranjeros en el operativo de su Fiscalía. La línea de mando que investiga la FGR va desde los participantes directos en el operativo hasta César Jáuregui, y el siguiente escalón lógico es Palacio de Gobierno. Nadie en la FGR ha dicho que eso no va a pasar.
La elección judicial al 2028 y Luisa María llegó con agenda llena
El gobierno federal anunció este lunes lo que varios esperaban: la segunda elección judicial se traslada al 4 de junio de 2028. La propuesta de reforma constitucional que Sheinbaum enviará al Congreso separa la elección de jueces y magistrados del calendario electoral de 2027, que ya de por sí es uno de los más cargados de la historia reciente con 17 gubernaturas, diputados federales, congresos locales y presidencias municipales en juego al mismo tiempo.
La encargada del análisis que derivó en esta propuesta fue Luisa María Alcalde, ahora consejera jurídica del gobierno federal, en un aterrizaje que tiene su propia lectura política. Alcalde salió de la dirigencia de Morena en circunstancias que fracturaron al partido, y su llegada a un cargo técnico en el ejecutivo es la forma de reubicarla con perfil bajo pero función real. El encargo que recibió era delicado y lo resolvió con una recomendación que técnicamente tiene sentido: separar calendarios, simplificar papeletas, reducir candidaturas y crear una Comisión Coordinadora que homologue criterios de evaluación.
Los números que presentó son elocuentes: en 2028 se renovarían 463 magistrados de tribunales colegiados, 385 jueces de distrito y miles de cargos en poderes judiciales locales. Hacer eso en paralelo con todo lo de 2027 era un problema logístico real, no solo político. La reforma también abre la puerta a que la elección judicial coincida con una eventual revocación de mandato. Ese detalle no es menor y merece seguimiento.
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