

Maru cambia el guión tras pifias y va al ataque
La noche del miércoles en la Ciudad de México el equipo de la gobernadora hizo lo que tenía que hacer: tirar el script que había fallado y escribir uno nuevo. Las entrevistas del miércoles dejaron a Maru Campos desgastada, contradiciéndose sobre Jáuregui y tropezando con sus propias palabras sobre los agentes extranjeros. Seguir por ese camino era seguir hundiéndose. El plan B era más simple y más agresivo: un solo titular, claro y directo, sin explicaciones ni matices.
Este jueves la gobernadora salió con todo. Acusó a Ariadna Montiel de tener un pacto criminal con el crimen organizado de la Sierra de Chihuahua. No es una acusación menor ni lanzada al aire. En el contexto nacional donde la narrativa del narcopartido lleva semanas instalada por la oposición, señalar directamente a la dirigente nacional de Morena con ese peso específico es un movimiento calculado para ocupar el centro del debate y dejar de estar a la defensiva. Maru dejó de explicar y empezó a acusar.
El otro movimiento del día fue el deslinde definitivo de César Jáuregui, esta vez sin titubeos ni versiones contradictorias. La gobernadora ya no se dedicó a explicar los hechos del operativo, simplemente repitió que no tenía conocimiento de la participación de agentes extranjeros y punto. Si eso hunde al ex fiscal, ese es su problema. En política cuando la crisis aprieta, la lealtad tiene fecha de vencimiento, y la de Jáuregui con Palacio de Gobierno parece haber llegado a su límite esta semana.
Ficha roja para Rocha Moya y el gobierno federal se queda sin salida
El jueves llegó con una noticia que complicó aún más el tablero nacional: Rubén Rocha Moya y otros siete ex funcionarios de Sinaloa tienen ficha roja emitida por la Interpol. Morena llevaba días intentando contener el daño del caso Sinaloa con el argumento de que las acusaciones de Washington no bastaban sin pruebas formales. La ficha roja de Interpol no es una acusación informal, es un mecanismo jurídico internacional que obliga a los países miembros a cooperar en la localización y eventual detención del requerido.
El gobierno federal había pasado días exigiendo pruebas, recordando que México ha presentado 269 solicitudes de extradición sin respuesta y construyendo el argumento de la soberanía como escudo. Ese escudo se complica cuando hay una ficha roja de por medio. Sheinbaum tendrá que responder en la mañanera con argumentos más sólidos que los de días anteriores, y las opciones se van reduciendo. Entregar a Rocha Moya marcaría un hito en la política mexicana y confirmaría la narrativa del narcogobierno que Morena ha combatido. No entregarlo con una ficha roja activa tiene sus propios costos internacionales.
No es casualidad que esto ocurra durante una visita de funcionarios estadounidenses a México. Esas visitas rara vez son cortesía diplomática en el contexto actual. Son conversaciones con consecuencias, y las consecuencias suelen aparecer en los días siguientes en forma de filtraciones, fichas rojas o declaraciones de la DEA. El patrón se repite con demasiada regularidad para ser coincidencia.
Monreal y la causal que apunta a Chihuahua
Ricardo Monreal no desaprovecha una coyuntura. Mientras la Cámara de Diputados recibe la iniciativa del Ejecutivo para anular victorias electorales vinculadas al crimen organizado, el coordinador de la bancada morenista propone agregar una causal adicional: la intervención extranjera en procesos electorales. Para ello habría que reformar el artículo 41 constitucional, modificar la Ley de Medios de Impugnación y ajustar disposiciones secundarias. Monreal dice que quería terminar la redacción antes de que cerrara la sesión permanente para incluirla en el próximo periodo extraordinario.
La propuesta tiene una lógica jurídica que se puede discutir, pero su lectura política es más directa. En el contexto de las semanas recientes, establecer la intervención extranjera como causal de nulidad electoral apunta en una dirección muy específica: si se acredita que en Chihuahua operaron agentes de la CIA en coordinación con autoridades estatales, esa causal podría usarse para impugnar resultados electorales futuros o para argumentar condiciones que invaliden una candidatura. No es una amenaza explícita, pero tampoco es una propuesta en abstracto. Monreal construye instrumentos. El uso de esos instrumentos viene después.
El Congreso local, la comunidad LGBTQ+ y las cortinas de humo
En el Congreso del Estado la jornada tuvo un episodio que dice más de la dinámica interna del PAN que del tema que lo provocó. Una protesta de la comunidad LGBTQ+ que accedió hasta el pleno obligó a decretar un receso. Los diputados Alfredo Chávez y Carlos Olson salieron a calificarla de cortina de humo, señalando que el matrimonio igualitario debía atenderse en la Comisión correspondiente y no por la vía de la presión en tribuna.
Olson cerró su intervención con una frase que lo resume todo: “no nos vamos a prestar a desviar el tema de una agenda nacional, vamos a defender con todo a nuestra gobernadora.” Ahí está la prioridad del bloque panista en el Congreso local expresada sin rodeos: primero Maru, después todo lo demás, incluyendo los temas de derechos que llevan meses esperando en comisión. La comunidad LGBTQ+ en Chihuahua lleva tiempo buscando que el matrimonio igualitario avance en el estado y la respuesta que recibe es que el momento político no es conveniente. No es una postura nueva del PAN, pero decirla en voz alta con esa claridad tiene sus propios costos.
Andrea Chávez le devuelve el golpe a Maru Campos
La senadora con licencia Andrea Chávez no dejó pasar las declaraciones de Maru Campos sin respuesta. La gobernadora la había llamado violenta y venenosa en su gira mediática, y había pedido a Estados Unidos que intervenga para impedir su eventual candidatura a la gubernatura. Andrea respondió con un reto que tiene filo: si tanto le preocupa, tiene la Fiscalía estatal a su disposición y ella no tiene fuero porque está de licencia. Que vayan por ella mañana mismo si quieren, dijo. Es una invitación al enfrentamiento directo que pone a la gobernadora en una posición incómoda: actuar sería confirmar que usa la Fiscalía como herramienta política, no actuar deja la acusación flotando sin consecuencias.
El argumento electoral que metió Andrea es el que más le duele al PAN en este momento: en 2024 Morena superó al PAN en Chihuahua por casi 20 puntos. Esa cifra es el contexto real detrás de toda esta confrontación. La pregunta de Andrea a la gobernadora fue directa y sin adorno: ¿por qué quiere impedir a toda costa que aparezca en la boleta? ¿Ya tiró la toalla en las urnas? No hubo respuesta de Palacio de Gobierno al cierre del día.
Para las acusaciones de vínculos con el crimen organizado Andrea eligió no responderlas de frente y optó por un cierre personal que mezcla lo político con lo íntimo: dijo estar llena de vida, plenitud, amor maternal y esperanza. Es una respuesta que no da argumentos al adversario pero que construye imagen. En política a veces eso vale más que el mejor contraargumento.











