COLUMNA 13 AGOSTO 2026

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Maru habla con Loya y despeja el camino a Bonilla

La gobernadora tomó el control de la situación esta semana con una conversación que despejó una de las incógnitas más importantes del proceso interno panista. Maru Campos se sentó con Gilberto Loya, le comunicó que el candidato a la gubernatura por el PAN será Marco Bonilla, le pidió que se alineara al proyecto de continuidad y que permaneciera en su cargo hasta el final del sexenio. Loya aceptó. El secretario de Seguridad que llevaba meses siendo colocado como aspirante en los corrillos políticos saldrá del tablero de la gubernatura a cambio de una recompensa que llegará en forma de curul, local o federal, dependiendo de las negociaciones que vienen.

La decisión de Maru tiene una lógica que va más allá de las preferencias personales. La gobernadora sabe que su mayor fragilidad de cara a cualquier proceso jurídico futuro está en las decisiones de seguridad de su administración, y Loya es el funcionario que reveló que el piso 18 de la Torre Centinela estaba destinado a agencias estadounidenses. Mantenerlo en el cargo hasta el final del sexenio es mantener el control de esa narrativa. Sacarlo a campaña es convertirlo en blanco fácil y en una línea de investigación adicional para la FGR. La gobernadora hizo el cálculo y eligió la opción que la protege más.


Bonilla al frente: el camino despejado y el currículum comprometido

Con Loya fuera de la carrera, Marco Bonilla tiene el camino limpio para ser el candidato panista a la gubernatura. Pedirá licencia tras su informe de gobierno para meterse de lleno en la campaña, y ese momento marcará el inicio formal de un proceso que en los hechos ya comenzó hace meses con sus recorridos por municipios del estado.

Pero el camino despejado hacia la candidatura no resuelve los problemas que Bonilla arrastra desde la alcaldía. Se va dejando una deuda municipal que ensucia cualquier currículum de gestión: las patrullas con el logo del NYPD, el escándalo de las barredoras fantasma, el relleno sanitario prometido en campaña que nunca llegó y que hoy acumula 132 millones de pesos en deuda más intereses, el proyecto de Poniente 5 inconcluso sin ejecutivo definido, la obra de la Teófilo Borunda al Periférico de la Juventud a medias. Las colonias de la periferia sin alumbrado suficiente, sin atención real. Una deuda municipal que comprometerá las finanzas de la siguiente administración durante años.

Las encuestas lo ponen por debajo de cualquier candidato de Morena en escenarios generales. La reconciliación con el equipo de Maru no será automática porque los que rodean a la gobernadora lo ven como un externo que llegó a quedarse con la candidatura. Los pisotones bajo la mesa por las posiciones políticas que vienen serán duros. Bonilla lo sabe y lo asume. Este proyecto podría hundirlo en la escena pública de manera definitiva si el resultado en 2027 es lo que las encuestas anticipan. Pero también sabe que declinar no es una opción para quien ha construido toda su carrera apuntando a la gubernatura.


Eugenio Baeza y el relleno sanitario como carta política

El anuncio del municipio sobre avances en el nuevo relleno sanitario de Mápula tiene más de comunicado político que de resolución real. Lo que se resolvió son algunas cuestiones ambientales puntuales, no el litigio en su totalidad ni el proyecto en general. Pero lo relevante no es el avance técnico sino contra quién es ese litigio: Eugenio Baeza Fares, el empresario chihuahuense que lleva meses coqueteando con la idea de una candidatura a la alcaldía de la capital.

Baeza ha desmentido que busque un espacio pero no niega el interés. Lo que esta semana se suma es que el asunto del relleno sanitario lo tomó personal, y esa dimensión emocional en un empresario de su perfil es exactamente lo que puede terminar de empujarlo a la arena política. La posibilidad que se maneja en los círculos de Cruz Pérez Cuéllar es real: Baeza como candidato a la alcaldía capitalina impulsado por Morena sería un perfil de alternancia con credibilidad empresarial, distancia de los vicios del morenismo local y capacidad de competir en un territorio donde el partido tiene déficit de imagen. Está cerca de una definición, depende de factores coyunturales, y el interés es mutuo. Con eso está dicho lo suficiente.


Cruz le clava la estocada más precisa de la semana

El aspirante morenista respondió a la gobernadora esta semana con la frase más bien construida de su campaña hasta ahora: "Gobernadora, me da mucha pena que se sienta abandonada por su equipo, pero lamentablemente así se sienten las y los chihuahuenses: abandonados por usted." Es el tipo de línea que da vuelta en redes porque conecta el ataque personal con el argumento político en una sola oración, sin que ninguno de los dos elementos sobre.

Cruz enumeró los frentes del abandono: carreteras, salud, seguridad, la Sierra Tarahumara, los 67 municipios. Y cerró con el argumento de largo plazo que Morena lleva meses instalando: la gente tiene memoria y ya sabe quién estuvo cerca y quién no. La estrategia de Cruz en esta etapa es consistente: no entrar en la guerra de declaraciones nacionales que Maru quiere dar sobre el T-MEC y Rocha Moya, sino anclar el debate en el territorio chihuahuense donde la gobernadora tiene sus peores números. Es donde más le duele y donde menos puede defenderse.


Jáuregui en tierra de nadie y la operación cicatriz del PAN

César Jáuregui está navegando en aguas confusas. Maru lo despreció públicamente al comunicarle a Loya la decisión sobre Bonilla sin pasar por él, y ha dejado en claro de múltiples maneras que el candidato a la alcaldía capitalina será Santiago de la Peña. Pero Jáuregui sigue en campaña, con estructura propia y con números internos que lo colocan arriba en las preferencias del voto panista para la alcaldía. Esa contradicción entre lo que Palacio de Gobierno quiere y lo que las encuestas dicen es el nudo que nadie en el PAN ha resuelto todavía.

La alternativa que circula como rumor con mayor sustancia es Somos MX, el nuevo partido que ya reclutó a Julián LeBarón para la candidatura a la gubernatura. Un vehículo así le daría a Jáuregui una plataforma fuera del control de Maru y del PAN, con la capacidad de competir en la alcaldía sin necesitar el aval de nadie en Palacio de Gobierno. No está confirmado, pero tampoco está descartado por su equipo.

Lo que sí ocurrió esta semana fue la foto de Daniela Álvarez con Jáuregui, que no es una coincidencia ni una reunión social. Es la operación cicatriz: el PAN mandó a la presidenta estatal a tender puentes porque no puede permitirse que el ex fiscal se vaya del partido y destruya la unidad que ya de por sí pende de un hilo. Que Maru haya enviado a Daniela en lugar de ir ella misma dice todo sobre el estado de la relación entre las dos y sobre los límites de lo que la gobernadora está dispuesta a hacer para mantener la paz interna. El tablero se clarifica, pero las grietas debajo de la superficie del panismo chihuahuense son más profundas de lo que ningún comunicado oficial reconocerá.


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