China responde con aranceles y restricciones estratégicas a nuevas sanciones de Trump

Mundo04 de abril de 2025 Por BP Staff
094b4150-1153-11f0-9c64-93da9e1b4cb6.jpg

En una firme respuesta a los aranceles del 34 por ciento impuestos esta semana por el gobierno de Donald Trump a los productos chinos, Beijing desplegó una batería de contramedidas que reavivan la tensión comercial entre las dos principales economías del mundo. A partir del 10 de abril, todas las importaciones procedentes de Estados Unidos estarán sujetas a un nuevo arancel del 34 por ciento, además de otras medidas que incluyen sanciones a empresas estadounidenses clave, restricciones a exportaciones estratégicas y una investigación antidumping en el sector médico.

El volumen comercial entre ambas potencias ascendió a 688 mil millones de dólares en 2024, un crecimiento del 3.7 por ciento respecto al año anterior, lo que da cuenta del impacto potencial de esta nueva escalada.

Una de las decisiones más delicadas es la restricción de exportaciones de tierras raras —materiales fundamentales en la industria tecnológica y de defensa— como el samario, disprosio, terbio y escandio. China controla la mayor parte del suministro global de estos elementos, por lo que esta medida podría afectar severamente a las cadenas industriales globales, especialmente en Estados Unidos, Japón y Europa.

Adicionalmente, el gobierno chino incluyó en su lista de entidades no confiables a 17 empresas estadounidenses, entre ellas High Point Aerotechnologies, Sierra Nevada Corporation y Skydio. Algunas de ellas han sido acusadas de colaborar con la industria militar de Taiwán, lo que Beijing considera una amenaza directa a su soberanía.

Por otra parte, el Ministerio de Comercio inició una investigación antidumping sobre tubos de rayos X médicos provenientes de Estados Unidos e India, aludiendo a un impacto negativo en la industria nacional.

La narrativa oficial de Beijing califica las acciones de Washington como una "violación grave" a las normas de la Organización Mundial del Comercio, acusando a Estados Unidos de dañar el orden económico internacional. Esta nueva ronda de medidas, que en algunos productos eleva el gravamen a un 54 por ciento, marca un retroceso significativo en los esfuerzos por estabilizar la relación comercial bilateral tras años de tensión desde la primera presidencia de Trump.

Las implicaciones de esta guerra arancelaria —que ahora abarca tecnología, defensa, medicina y recursos estratégicos— podrían reconfigurar el panorama económico global, en medio de crecientes preocupaciones por un desacoplamiento progresivo entre ambas potencias. En Washington, el equipo del presidente ha minimizado el impacto de la respuesta china, mientras sectores industriales y financieros anticipan disrupciones severas en exportaciones clave.

El conflicto económico adquiere así una dimensión estructural, con señales claras de que tanto Beijing como Washington se preparan para una confrontación comercial prolongada, con efectos colaterales en mercados, cadenas de suministro y relaciones geopolíticas en todo el mundo.

Te puede interesar