COLUMNA 1 JUNIO 2016

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El PAN llena el Centro de Convenciones y saca a sus fantasmas

El sábado el Centro de Convenciones de Chihuahua se convirtió en el epicentro nacional del panismo. El recinto preparado para diez mil personas estuvo lleno, con playeras, gorras y banderas de “Yo con Maru” repartidas entre una asistencia que incluía prácticamente todo el catálogo de figuras que quedan vivas dentro del Partido Acción Nacional. Jorge Romero encabezó la comitiva. Estuvieron Xóchitl Gálvez, Ricardo Anaya, Marko Cortés, Mauricio Kuri, Santiago Creel, Kenia López Rabadán, Margarita Zavala y Samantha Smith, la alcaldesa de Guanajuato. Y estuvieron, recibidos como héroes, Vicente Fox y Felipe Calderón, que se llevaron el aplausómetro del día.

El evento cumplió su función de mostrar músculo nacional en apoyo a la gobernadora, pero tuvo sus matices. Se notaron las consignas por dependencia, con presencia visible de empleados de gobierno del estado y municipios de Delicias, Camargo, Meoqui, Parral, Cuauhtémoc y otros, lo que le quitó algo de espontaneidad a la imagen de movilización ciudadana que el PAN quería proyectar. Las grandes ausencias también dijeron algo: Lily Téllez, la gobernadora de Guanajuato y la de Aguascalientes no estuvieron. Y de manera más discreta pero visible circularon por el recinto Juan Blanco, Santiago de la Peña, Rafa Loera, Yubia Velázquez y una estructura importante de expriistas que hoy orbitan alrededor del gobierno estatal.

El momento más inesperado del evento fue la reaparición pública de César Jáuregui, que encabezó la marcha de apoyo a Maru que concluyó en el recinto. Apareció brevemente, fue asediado por la prensa y decidió desaparecer de escena antes de que las preguntas lo alcanzaran. El exfiscal que declaró ante la FGR el miércoles y que la gobernadora viene hundiendo en sus entrevistas eligió este evento para su primera aparición pública. No dijo nada, pero con aparecer ya mandó un mensaje que en los pasillos del panismo chihuahuense se leyó de varias maneras.

El discurso de Calderón y la memoria que no alcanza

Felipe Calderón no aparece en México con frecuencia. El repudio social que genera lo mantiene fuera de la escena pública la mayor parte del tiempo, y su presencia en Chihuahua este sábado fue producto de un cabildeo personal que corrió a cargo de María Eugenia Galván, madre de la gobernadora y amiga de la familia Calderón-Zavala. La apuesta era arriesgada y los resultados fueron mixtos.

El discurso tuvo momentos de grandilocuencia genuina que encendieron al auditorio. Calderón se echó porras a sí mismo por la guerra contra el narcotráfico, llamó narcopolíticos al aparato federal y defendió a Maru con la energía de quien no tiene nada que perder. El problema es que la realidad de su sexenio llegó a Chihuahua antes que él. Esta entidad fue una de las más devastadas por sus decisiones de seguridad. Durante solo dos años de su gobierno, de 2008 a 2010, murieron en Chihuahua a manos del crimen organizado más personas que las que había en el evento del sábado. El propio Calderón lo reconoció en un momento de inusual humildad, admitiendo que se equivocó.

Pero lo que ningún reconocimiento puede borrar es la imagen de su secretario de Seguridad, Genaro García Luna, detenido en Estados Unidos por cargos de narcotráfico. Llamar narcopolíticos al gobierno federal con ese expediente encima es el tipo de argumento que funciona para el auditorio propio y se derrumba en cuanto sale del recinto. El panismo chihuahuense lo recibió como héroe el sábado. El resto del país recuerda otras cosas.

Ciudad Juárez responde y Morena mueve el piso

Mientras el PAN celebraba en Chihuahua capital, Cruz Pérez Cuéllar ejecutaba en Ciudad Juárez la operación política más importante de su trayectoria como alcalde. El evento del segundo aniversario del triunfo de Claudia Sheinbaum reunió en la Plaza de la Mexicanidad a 40 mil personas, a pesar de las inclemencias del clima norteño. La transmisión del discurso desde el Monumento a la Revolución en la Ciudad de México llegó a una plaza repleta que le quitó la sonrisa al panismo apenas 24 horas después de su concentración en el Centro de Convenciones.

La operación estuvo apoyada por la estructura del Bienestar a cargo de Mayra Chávez, y el evento reunió a prácticamente toda la política morenista del estado: Cuauhtémoc Estrada, Héctor Ochoa, Andrea Chávez, Brenda Ríos, Hever Quezada, Brighite Granados, Juan Carlos Loera y Lilia Aguilar, entre otros. La presencia de los aspirantes a la gubernatura y a las alcaldías en un mismo escenario, con 40 mil personas de fondo, fue un mensaje político que no necesitó traducción.

Cruz Pérez Cuéllar logró algo que muy pocos alcaldes en el país consiguieron este fin de semana: uno de los eventos más nutridos del país en un estado gobernado por el PAN. Eso tiene un nombre en política: capital. Y Cruz lo acumuló ante los ojos de todo el movimiento nacional y de Ariadna Montiel, que sigue midiendo a los aspirantes a la gubernatura con cada aparición pública. El fin de semana en Juárez fue su mejor actuación hasta ahora.

Sheinbaum en el Monumento a la Revolución: la patria no se vende

El discurso de Claudia Sheinbaum desde el Monumento a la Revolución ante 850 mil personas en todo el país fue el cierre político más ambicioso que su gobierno ha intentado hasta ahora. El tono fue el de quien siente que el momento requiere algo más que un informe de logros: fue un manifiesto. “México ya cambió. Nada ni nadie va a detener la Transformación de nuestra patria”, abrió, y desde ahí construyó un argumento que tocó todos los frentes abiertos de las últimas semanas sin nombrarlos directamente.

Los números que presentó son los que su gobierno defiende con más convicción: reducción del 49% en homicidios dolosos, récord en inversión extranjera directa con 23 mil 591 millones de dólares en el primer trimestre, salario mínimo que pasó de 2 mil 650 pesos en 2018 a más de 9 mil 582 en 2026, peso en 17.40 por dólar como la segunda moneda más apreciada frente al billete verde. Son cifras que el gobierno maneja con soltura y que la oposición no ha logrado desmontar con un contraargumento igualmente contundente.

Pero el corazón del discurso no fueron los números sino la convocatoria. Sheinbaum llamó a salir la próxima semana a las plazas públicas del país a realizar asambleas informativas, repartir volantes y defender la soberanía. “La patria no se vende, la patria se ama y se defiende”, cerró. Es una movilización nacional que en el contexto de Chihuahua tiene una lectura muy específica: después del fin de semana de medición de fuerzas, Morena no va a recoger las tiendas. Va a escalar.

Los viajes de Maru y el desgaste que no para

En Palacio de Gobierno el ambiente esta semana no fue de celebración por el evento del sábado sino de análisis preocupado. Cinco años de gobierno están dejando una factura que los eventos de respaldo no alcanzan a cubrir, y los reportajes que comenzaron a circular esta semana sobre los viajes y gastos de la gobernadora pusieron en cifras lo que muchos chihuahuenses ya percibían sin poder documentarlo.

Más de 90 viajes nacionales e internacionales desde 2022, con gastos que superan el millón de pesos en vuelos, hospedaje y viáticos. Langosta en Washington en el restaurante Café Milano. Una limusina contratada por más de 35 mil pesos durante una hora. Hospedaje en el Hotel de Russie en Roma durante una gira a la “Navidad Mexicana en el Vaticano” que costó cerca de medio millón de pesos para una comitiva de seis personas, con vino tinto Amarone della Valpolicella y filete de ternera en las facturas. De los 93 viajes contabilizados, 69 fueron a la Ciudad de México, donde la gobernadora se hospedó consistentemente en hoteles de lujo en Santa Fe y Polanco. En lo que va de 2026, cerca de 30 días fuera de Chihuahua.

Lo que hace más pesada la revelación no es el lujo en sí mismo sino el contraste. Una gobernadora que pide solidaridad ciudadana ante la persecución federal, que convoca a la defensa de Chihuahua, que se presenta como víctima del aparato de poder, con facturas de salmón ahumado y limusinas pagadas con el erario. El desgaste de cinco años no es solo político, es de credibilidad. Y eso, a diferencia de una crisis coyuntural, no se resuelve con un evento en el Centro de Convenciones ni con el abrazo de Vicente Fox.

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