COLUMNA 25 Febrero 2025

Maru y Bonilla: Un abrazo que dice más de lo que oculta
En política, los abrazos son como los contratos: tienen letras chiquitas. Maru Campos y Marco Bonilla lo saben, y por eso se apretujaron en público como si con eso bastara para disipar los rumores de una ruptura. “Vamos a darnos un abrazo, para quien dice de la gelidez, que el invierno y la separación”, soltó la gobernadora con una sonrisa medida, justo después de la visita de Santiago Creel, a quien ella misma insinuó como un posible candidato en 2027.
Bonilla, con su habitual diplomacia, se sumó al show con un “Amor y paz”, que sonó tanto a conciliación como a “vamos a ver quién ríe al último”. Y es que, aunque el PAN intente proyectar unidad, la lucha interna por la sucesión ya empezó.
La pregunta es: ¿fue un abrazo sincero o uno de esos que se dan justo antes de clavar el puñal? La historia nos dirá si este gesto simbólico logra apagar las brasas o si, por el contrario, solo las avivó.
Diputados fantasmas: Morena sesiona solo
Si hay algo que la política mexicana ha perfeccionado es el arte de la desaparición oportuna. La Junta de Coordinación Política del Congreso de Chihuahua tenía en agenda discutir la selección de jueces… hasta que PAN, PRI, MC, PT y PVEM decidieron que mejor tenían algo más importante que hacer (como respirar, por ejemplo).
Solo Morena apareció, y su coordinador, Cuauhtémoc Estrada Sotelo, no tardó en encender la alarma: “Nos quieren boicotear”. Quizá, pero también es cierto que la estrategia de ausentismo opositor no es nueva. El no dar quórum es una forma elegante de sabotear sin ensuciarse las manos.
El problema es que el reloj sigue corriendo y las designaciones no pueden quedar en el aire. ¿Será esta la primera de muchas sesiones fantasmas? Si algo nos enseña la política es que cuando alguien no se sienta a la mesa, es porque está preparando el próximo movimiento.
Morena se salta las reglas y entrega lista de jueces "por su cuenta"
Si no hay Congreso, ¡pues que no haga falta! Esa parece haber sido la lógica de Morena en Chihuahua, que ante la inasistencia de la oposición decidió que no necesitaba esperar y llevó la lista de aspirantes a jueces directamente al Instituto Estatal Electoral. ¿Legal? ¿Ilegal? ¿Audaz? ¿Descarado? La respuesta depende del cristal con que se mire.
La presidenta del Congreso, Elizabeth Guzmán (Morena), justificó la jugada asegurando que su deber era “garantizar el derecho de los aspirantes”. Alfredo Chávez, coordinador del PAN, vio otra historia: un intento de Morena por imponer perfiles afines a su causa.
Con este episodio, queda claro que el Congreso local está más roto que nunca. Lo preocupante es que, más allá de los juegos de poder, lo que está en juego es la independencia del Poder Judicial. Si los jueces son elegidos por dedazo disfrazado de trámite, la justicia en Chihuahua tiene un futuro, pero no muy prometedor.
Juan Carlos Loera y el abogado del diablo
Si alguien cree que la política mexicana ya no puede sorprendernos, debería echarle un ojo a lo que pasó en el Senado. Resulta que el senador morenista Juan Carlos Loera fue el anfitrión de un evento donde se reconoció a Juan Pablo Penilla, abogado de nada más y nada menos que El Mayo Zambada.
El acto ocurrió en noviembre pasado, pero el escándalo estalló recientemente en redes, donde los usuarios no tardaron en señalar la ironía de que Morena, el partido que dice luchar contra el crimen organizado, ande entregando premios a quien defiende a sus líderes.
Loera, sin inmutarse, habló de unidad y recordó la famosa frase de Los Tres Mosqueteros: “Uno para todos y todos para uno”. Curiosa elección de palabras para alguien que acaba de homenajear a un abogado con tan peculiares clientes.
Verástegui y su nuevo partido: ¿la ultraderecha tiene casa en México?
Eduardo Verástegui ya tiene lo que quería: la aprobación del INE para formar su propio partido, Viva México. Con un discurso basado en “Dios, Patria y Familia”, el actor convertido en activista busca darle una opción a los conservadores que sienten que el PAN se ha vuelto demasiado tibio.
La noticia no es menor. Verástegui no solo tiene seguidores en México, sino conexiones en Estados Unidos, donde ha sido cercano a Donald Trump y su círculo. En el oficialismo ven este movimiento con recelo, pues temen que pueda fragmentar aún más a la oposición y robarle electores al PAN.
¿Será Verástegui el líder que el conservadurismo mexicano estaba esperando o solo otro intento de populismo de derecha que se desinfla antes de despegar? Por ahora, su misión es clara: juntar afiliados y convencer a los votantes de que Viva México no es solo un lema, sino una alternativa real en la boleta.