Sheinbaum aclara que reunión con secretaria de Seguridad de EE.UU. no es por aranceles, pero advierte impacto económico si se imponen

La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró este lunes que la reunión sostenida con la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos no tuvo como propósito discutir directamente la imposición de aranceles, sino presentar información técnica y económica sobre los efectos negativos que esta medida tendría para ambas economías, en especial en sectores estratégicos como el automotriz, el del acero y el del aluminio.
Durante su conferencia matutina, la mandataria subrayó que el gobierno mexicano ha sostenido un canal de diálogo permanente con autoridades estadounidenses, incluyendo al secretario Brady y al secretario Lunik, así como con representantes de diversas industrias en ambos países. “Estamos brindando toda la información de las afectaciones que tendría para Estados Unidos y para México el poner aranceles nuevamente”, afirmó.
Sheinbaum explicó que el gobierno se encuentra a la espera del anuncio que la administración estadounidense hará el próximo 2 de abril. En función de lo que se determine, México dará a conocer su postura y posibles medidas de respuesta al día siguiente, el 3 de abril. De momento, dijo, se está trabajando de forma coordinada con actores empresariales clave para anticipar escenarios y evitar una escalada comercial.
Aunque la presidenta descartó que la reunión con la funcionaria estadounidense estuviera centrada en una negociación formal sobre aranceles, reconoció la sensibilidad del tema en un contexto global de tensiones comerciales. La reactivación de impuestos al acero y aluminio mexicanos —una medida ya aplicada en el pasado bajo la administración de Donald Trump— tendría efectos disruptivos sobre las cadenas de valor binacionales, en particular en el sector automotriz y manufacturero.
El tono del gobierno mexicano ha sido prudente pero firme: se busca evitar confrontaciones innecesarias, pero también se plantea una defensa activa de los intereses económicos del país. La presidenta ha insistido en que cualquier medida unilateral de carácter proteccionista dañaría no solo a México, sino también a sectores industriales clave en Estados Unidos que dependen de materias primas y productos intermedios provenientes del mercado mexicano.
Mientras se acerca la fecha clave del 2 de abril, la diplomacia técnica y la interlocución empresarial se convierten en los instrumentos principales del gobierno mexicano para sortear una potencial crisis comercial. En juego está no solo el flujo de exportaciones estratégicas, sino también la estabilidad de uno de los vínculos económicos más complejos y profundos de América del Norte.