Donald Trump insinúa posible búsqueda de un tercer mandato en 2028 pese a restricciones constitucionales

Política31 de marzo de 2025 Por BP Staff
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insinuó este lunes que no descarta postularse nuevamente en las elecciones de 2028, a pesar de que la Constitución estadounidense prohíbe expresamente un tercer mandato para un presidente. Durante una entrevista telefónica con la cadena NBC, Trump afirmó que “hay métodos” para lograrlo, aunque evitó precisar cuáles serían esas alternativas.

“Mucha gente quiere que lo haga (…) Pero, básicamente, les digo que tenemos un largo camino por recorrer, ya saben, es muy pronto aún”, comentó Trump, quien asumió nuevamente la presidencia el 20 de enero de 2025, tras derrotar a Joe Biden en las elecciones de 2024.

La Enmienda 22 de la Constitución de EE. UU., ratificada en 1951, establece de manera clara que “ninguna persona podrá ser elegida para el cargo de presidente más de dos veces”, lo que impediría que Trump pueda buscar un tercer mandato. Para abolir este límite, sería necesario enmendar la Constitución, un proceso que requiere la aprobación de dos tercios del Congreso o que dos tercios de los estados convoquen una convención constitucional para proponer cambios.

Una vez aprobado el cambio, tres cuartas partes de los estados tendrían que ratificar la enmienda, un proceso complejo y políticamente improbable dado el actual panorama polarizado de Estados Unidos.

Cuando se le preguntó sobre posibles vías para postularse nuevamente, Trump mencionó “otras maneras” de lograrlo, sin ofrecer detalles concretos. Una de las opciones que dejó entrever fue que su vicepresidente, JD Vance, podría postularse en 2028 y, tras resultar electo, cederle el cargo a Trump.

“Esa es una de las formas”, respondió el mandatario al ser cuestionado directamente sobre esta posibilidad. Esta estrategia, aunque teóricamente viable, también podría enfrentar desafíos legales y políticos, además de provocar un debate constitucional sin precedentes en la historia del país.

Si bien Trump no especificó qué otras “maneras” podría explorar para postularse nuevamente, algunos analistas políticos han especulado que una opción podría ser que Trump se postule como vicepresidente en 2028, lo que podría permitirle regresar a la presidencia si el titular renunciara o fuera destituido. Sin embargo, esta posibilidad también podría ser impugnada legalmente y llevaría a un prolongado conflicto constitucional.

Otra vía más radical podría ser un intento de reinterpretación de la Enmienda 22 o la búsqueda de una opinión favorable de la Corte Suprema, donde Trump ha colocado a varios jueces conservadores durante su mandato, lo que podría inclinar la balanza en una posible disputa legal.

La sola sugerencia de que Trump pueda buscar un tercer mandato ha generado alertas entre expertos constitucionalistas y líderes políticos que advierten sobre los riesgos de socavar el sistema democrático estadounidense. La posibilidad de que un presidente pueda extender su mandato más allá de los límites constitucionales ha sido una preocupación histórica en EE. UU., diseñada precisamente para evitar el peligro del autoritarismo.

“La Enmienda 22 fue ratificada para evitar el peligro de la perpetuación en el poder. Cualquier intento de cambiarla sería una afrenta directa a los principios democráticos que sostienen nuestra nación”, expresó Laurence Tribe, profesor de Derecho Constitucional en Harvard.

Pese a las restricciones legales, Trump sigue contando con un sólido respaldo de su base electoral, que ve en él un líder capaz de “recuperar la grandeza de Estados Unidos”. Sus seguidores podrían respaldar una modificación constitucional si perciben que es necesario para mantener su visión política en el poder.

Sin embargo, esta posibilidad también podría polarizar aún más al país, avivando tensiones entre demócratas y republicanos, y llevando a un escenario de inestabilidad política en las próximas elecciones.

Si Trump decidiera avanzar con esta idea, el país podría enfrentarse a una crisis constitucional sin precedentes, ya que cualquier intento de extender su mandato podría desembocar en batallas legales prolongadas, movilización social masiva y un debate nacional sobre los límites del poder presidencial.

Por ahora, Trump ha dejado abierta la posibilidad, alimentando la incertidumbre política y manteniendo a su base movilizada. A medida que avance su segundo mandato, las miradas estarán puestas en sus próximos movimientos y en la posibilidad de que el magnate intente romper las barreras constitucionales para buscar una tercera oportunidad en la Casa Blanca.

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